No puedo creer que hayan pasado cinco meses desde que escribí por última vez en este espacio.
Mi otrora costumbre diaria, es ahora es una costumbre de meses. Creo tener la explicación. Ya no tengo la imprescindible necesidad de derramar mis vivencias diarias de manera escrita, porque ahora lo hago verbalmente y con la persona en la que más confío.
De todas formas se extraña esto ciertas veces, pues fue una adicción de muchos años y somos los humanos animales de costumbre. Y es que no solo sirve como desfogue sino además porque la idea de releerlo en un tiempo y seguir la historia personal siempre se me ha hecho atractiva.
Es hasta divertido notar cómo mis enredos de vida han ido variando con el tiempo. Pasé los últimos años estresado por las tardanzas, inestable en una relación pasada, confundido por aceptar mi preferencia sexual, aprendiendo a llevar una relación con quien hoy acompaña mis días y ahora absolutamente disconforme en el plano profesional. Todo lo he solucionado siempre, pero soy perfeccionista y me disgustan los espacios de adaptación 'entre etapas' y no soy tolerante a los cambios inesperados.
Bueno, en el último post vaticinaba una tensa perspectiva con una inundación de lágrimas de sangre incluída. Lo releo y me da risa. Me doy risa. Estaba angustiado porque habían cancelado un curso que serviría para titularme. Pero más que molesto por el abrupto e irrespetuoso cierre, estaba enojado porque el plan que previamente me había trazado, no iba más. Y no hay nada que me pueda producir más enojo que una circunstancia como esa.
Cinco meses después del día en el que me comunicaron que mi plan original debía sufrir un drástico cambio, puedo decir que aquello que sucedió, fue una inesperada pero grata desavenencia. Haber hecho una tesis de investigación fue algo que me dio nuevas ideas y anhelos y pese a las varias dificultades, no fue el fin del mundo y las cosas salieron bien. Invertí tiempo, pero gané experiencia y logré moldear ideas.
Pero aquello ya es pasado y hoy me encuentro en una horrible encrucijada. Una vez finalizados mis estudios universitarios, empecé a idear lo que debía seguir. Seguir estudiando claro está, es lo primero. Luego se añadió el conseguir dinero y poco a poco empecé a notar que mi agenda tenía un aroma universitario o escolástico fuera de foco. Caí en cuenta que mis planes esta vez (qué difícil es avanzar en edad!) deben abarcar muchos más aspectos. Esta vez no solo debo planear un año de estudio, sino que es hora de ir trazando mi camino de vida y hacerlo ya, ahora, en este momento, en el presente. El momento llegó, que estoy esperando...
El momento llegó y es hora de no solo pensar en aprobar algo, de reunir dinero para los gastos instantáneos. Necesito un plan de independencia, un plan de vida completo. Necesito realizar acciones en las que lo más importante no sea obtener una buena calificación, sino mi propia subsistencia. De esto dependerá mi vida en los siguientes años y todo lo que haga o deje de hacer, repercutirá directamente en mí.
Lo primero y más importante es conseguir dinero para solventar mis próximos gastos, que son los primeros escalones en cuanto a un plan que no tengo bosquejado en un 100%, ni siquiera en un 50% y eso me frustra, porque sé que es lo que me gustaría hacer o en que me gustaría desempeñarme, pero no encuentro el sendero aún. Ahora todo me parece incierto y esa perspectiva me tira para atrás mentalmente y emocionalmente. Detesto la incertidumbre. Detesto ver al resto de gente ubicada y yo tan desubicado. Y detesto sentirme una hormiga en un mundo hambriento y devorador, que exige a todos prontitud y 'logros' a por mayor. Detesto la idea de que mi ritmo sea incompatible al de todo el resto de la humanidad.
Me siento pasmado, nervioso, intolerante, triste y con una bajísima autoestima. Esto último no es broma, creo decirlo en serio y se agudiza cuando me releo y noto que mis fortalezas mentales años atrás vencen y por mucho a las de ahora, las cuales son casi inexistentes. Mi optimismo de aquel entonces es ahora inubicable. Y el potencial que pude notar en mí mismo no existe más.
Entonces trato de hallarle una explicación a mi debilidad emocional, a mi falta de reacción, a mi casi 'tire de toalla'. Intento entender por qué me considero un parásito que no solo no consigue hacer nada productivo, sino que se devora (emocionalmente) a sí mismo.
Trato de ganar consuelo cuando pienso que la mala racha no puede durar tanto tiempo, pero es que aún haciendo lo que tengo proyectado a corto plazo... qué más. ¿Qué sigue luego? Necesito tener al menos una idea a largo plazo. Me pueden preguntar qué es lo que quisiera y mi sinapsis rápidamente me responde que todo es por nada, que no sé ni lo que quiero, que me equivoqué de profesión y cuando me pregunto qué hubiera seguido entonces, no hallo respuesta. Caigo en cuenta que quizás mi lugar es el que alguna vez descarté. En la cuesta de una montaña, morando una cabaña, viviendo en silencio, cultivando zanahorias y alimentando a ovejas.
...
Acabo de leer este post y es vomitivo. Si ocurre un milagro y logro superar todo esto, lo primero que haré es eliminarlo, porque esto sí más bien no me gustaría recordar.
Estoy en medio de una tormenta, en un velero sin rumbo.
Confundido como se confunden las personas que deben navegar a ciegas
sin saber a qué puerto acudir para alcanzar tranquilidad. No sé que hacer con
mi vida profesional sinceramente. Sé que me gusta, pero no hallo nada compatible
como para convertir esa idea o ese lugar o ese título en una quimera
y sin una quimera trazada, mi mente no puede trabajar.
Me he acostumbrado 27 años a tener ese modo de andar.
Confundido como se confunden las personas que deben navegar a ciegas
sin saber a qué puerto acudir para alcanzar tranquilidad. No sé que hacer con
mi vida profesional sinceramente. Sé que me gusta, pero no hallo nada compatible
como para convertir esa idea o ese lugar o ese título en una quimera
y sin una quimera trazada, mi mente no puede trabajar.
Me he acostumbrado 27 años a tener ese modo de andar.
