Hoy por hoy, peor que la lepra es ser tachado de soplón. También igual de malo es ser conocido como un mentiroso pero el peor adjetivo calificativo del mundo que se le puede dar a una persona es ser un lamebotas. Eso sí es terriblemente malo y no solo un gran insulto, sino que además la persona que recibe ese apodo parece realmente carecer de principios de integridad y amor propio.
Pero, ¿qué es un lamebotas? También conocido como lambiscón, chupamedias, lamebolas, sobón y demás sinónimos, dícese de la persona que es capaz de decir lo que sea por agradar a alguien por conveniencia, valiéndose de regalos, de labia, de actitudes, de palabras, de adulación y casi pleitesía. Vamos lo sé, todos tratamos de agradar a las personas a cambio de algo sobre todo si no las conocemos, pero los lamebotas lo hacen con tanto afán, fijación, cargosería y falta de vergüenza propia, que poco falta para que se tiren al suelo y hagan de alfombras humanas, no importándoles que pasen por sobre ellos con tal de lograr sus objetivos inmediatos. Unas verdaderas piecitas tóxicas que demuestran lo que el ser es capaz de hacer (rebajarse) en pos de obtener algo. Les podemos llamar también los 'sin dignidad'.
Su contraparte son los agasajados, los soboneados, los adulados, aquellas personas con cierto cargo de poder, la mayoría acostumbrados a estar rodeados de lamebotas cual moscos pululando sobre una fruta madura. Sin lugar a dudas los lamebotas existen gracias a estos agasajados, quienes aún sabiendo que aquellas falsas sonrisas son la cúspide de la hipocresía, aprovechan a su antojo de esas meretrices del interés, cual esclavos personales de los cuales pueden aprovecharse a su antojo.
Los lamebotas no escapan de ningún escenario, los hay por todos lados, en el trabajo, en la escuela, en la facultad, hasta en la familia. Pero, ¿cómo reconocerlos?
1.- CAMBIAN DE OPINIÓN COMO DE CALCETINES
Sus puntos de vista son una roca de inamovibles hasta que oyen que el agasajado piensa distinto, entonces resulta que cambian de parecer y piensan lo contrario. Esta nueva idea la siguen cual biblia y la defienden a capa y espada.
2.- RÍEN DE COSAS DE LAS QUE NADIE RÍE
Con tal de quedar bien frente a la persona a la que quieren caerle bien, son capaces de celebrar hasta el chiste más bobo del mundo. Lo peor es que exageran la risa y suena más falsa que chichi de travesti.
3. SE HACEN LOS LOCOS...
Esto es lo más desesperante de los lamebotas. Sea lo que sea que les preguntes, sus respuestas siempre serán evasivas. ¿Imaginar que reconozcan un error? Ni en sueños !
4. SON CHISMOSOS
Su deporte favorito es el chisme: ya sea hablarlo u oírlo y hasta esparcirlo por ahí según los hábitos de cada lamebotas. Si te llegas a topar con alguno, ten mucho cuidado, podrían meterte en graves problemas. Además revisa detrás de las puertas, podrían estar allí escondidos...
5. TRATAN DE HACERSE LOS GRACIOSOS
Con el agasajado, porque con el resto pueden ser unas víboras de cizañosos. En realidad tienen la gracia de una estatua pero cuadriplican su encanto en pos de hacer reir a quien les conviene. Sus comentarios, supuestamente chistosos, son como un taladro que entra por nuestros oídos directo al cerebro: completamente insoportables.
6. EXAGERAN SU EMOCIÓN POR COSAS TRIVIALES
Cualquier plan que el agasajado proponga, será inmediatamente festejado por el lamebotas. Incluso si convocaran a una misa en latin a las tres de la mañana, estas joyitas fingirán estar preparadísimos y emocionados.
7. DEJAN A LOS DEMÁS HABLAR PRIMERO
A estos entes les gusta analizar muy bien el terreno por lo que reservan sus comentarios para después de oír todo lo que los demás dijeron. Si algún comentario es en contra del agasajado el lamebotas salta de su asiento para decir lo contrario, así de oportunistas operan. Es ahí cuando desearías que sean exterminados de la faz de la tierra.
8. ESTÁN AL PENDIENTE DE TODO LO QUE SUCEDE
No se pierden una. Siempre saben todo primero. ¿Cómo le hacen? Quién sabe pero por las dudas uno debe tener cuidado con sus redes y demás áreas de índole personal. Los lamebotas son capaces de enlodar a cualquiera con el fin de ganar notoriedad. Principalmente utilizan la táctica de resaltar errores ajenos para convertirse ellos en los salvadores. Los lamebotas además de todo tratan de caerle bien a gente clave, a la gente de confianza del agasajado.
9. NO LES IMPORTA PERDER SU DIGNIDAD
Sí o sí llega el momento en el que el agasajado los ubica, les da su chiquita y estos hijos de satán en lugar de cambiar de actitud se rebajan al extremo, dando por olvidado todo y dispuestos a seguir adulando a quien horas antes los trató mal. Este generalmente es el punto de inflexión en el que los compañeros comunican lo que antes solo eran sospechas y reconocen a viva voz a esta plaga interminable: él es un lamebotas dicen al unísono.
Hay dos maneras de hacer frente a un lamebotas: O convertirse en uno de ellos, o valerse de otras artes, como por ejemplo que tu trabajo hable por ti en lugar de las adulaciones.
Otros mezclan un poco de aquí y allá, pero no hay que irse por la tangente, si algo tienen en común estos variopintos personajes es que de no ser por ese vicio de la extrema adulación, no serían absolutamente nada.
Aquí una colección de este especimen (los primeros que se me vinieron a la mente) :
- Lamebotas 1, Primavera. En la Universidad la conocíamos como 'la sobo' (el chiste se cuenta solo) pasó de ciclos gracias a su amistad con todos los docentes. Cuentan que en el extasis de la lamebotería en una oportunidad se arrodilló frente a una catedrática suplicándole que no la reprobara. La última vez que compartí curso con ella pude comprobar que la profesora de turno le ayudaba en todas sus clases prácticas ante el asombro de todo el salón y por supuesto los regalitos al final del ciclo abundaron.
- Lamebotas 2, La enana. Lamebotas desde pequeña, en alguna oportunidad me confesó que uno de sus secretos era caerle bien a gente clave. Se hacía notar y sabía endulzar sobre todo a gente de sexo masculino y movía sus fichas en base a ello. Además de lamebotas hoy madre de dos bendiciones, parece haber desaparecido de la faz de la tierra.
- Lamebotas 3, El mejor de Perú. Uno de los grandes misterios de ascenso en la empresa en la que trabajo. Nadie, ni siquiera su pareja, le ha podido sacar de que se valió para escalar de puesto, es un enigma que parece querer llevarse a la tumba. Si algo le reconozco es su buen ojo para endulzar a la gente, es florero y te promete el oro y el moro, pero su galardones no reflejan en absoluto su verdadera labor. Me enteré que en su último viaje a Lima llamó a su jefa general 'la mejor jefa del mundo' delante de todos. La epicidad de la lamebotería sin lugar a dudas.
- Lamebotas 4, La gorda CLAE. Esta lamebotas es un mal ejemplo para la comunidad lamebotista. Un fracaso de lamebotas como todo en su vida. ¿Por qué? Hizo su trabajo muy bien, tenía a gente clave pegada a ella como lapa, pero todo lo que escribió con la mano derecha lo borró y ensució con la izquierda. Esta lamebotas se pasó de chismosa, apantalladora y sinvergüenza. Tiró el tablero y el agasajado acabó con sus días útiles. Que en paz descanse.
Me reí mucho, buena terapia.

