Al verte a los ojos gané al amor de mi vida, pero a él lo perdí.
Desearía que fueses más seguro de ti mismo y hablo de tus eternos celos. Desearía poder contarte muchas cosas sin temor a que te molesten, que te alerten o te incomoden.
Si no te las digo a ti, ¿a quién más se las puedo contar?
y he tenido el miedo de que un mal final ... anule una gran historia.
Pienso por ejemplo en aquellos ávaros que crean grandes imperios de forma ilegal, que tienen mansiones, lujos y más, pero terminan sus días en una celda con sed y comida podrida o torturados, o peor aún, aquellos artistas que conocen la fama y después la decadencia. En esos casos, ¿qué peso tienen frases como 'el pasado ya fue, el futuro no se sabe y solo existe el presente'?
Yo siento que en esas circunstancias en que todo se ha perdido, se oye como una sentencia angustiante, como un infierno sin solución, porque si tarde o temprano perdemos todo, ¿ el delirio de nuestros recuerdos será suficiente para sobrellevar un mal devenir y un terrible final ? o ¿en aquel futuro lo bailado poco vale ante el horror de lo que se convierte el panorama?
Quizás solo podemos rogar al destino un buen desenlace para que nuestro pasado esté a salvo y no sea eclipsado por la tragedia, pero es algo que no está en nuestras manos del todo.
Otra de mis dudas es si en realidad existe el pasado. Si el pasado existe para siempre como lo muestran las películas y si ahí queda esperando nuestro viaje en el tiempo, nuestro regreso, como la cura para la nostalgia. Si el pasado existe de la manera en la que existe un disco que podríamos volver a reproducir una y otra vez o el capítulo de un libro al que pudiéramos regresar las páginas para revivirlo como si lo estuviéramos leyendo por primera vez.
No se si hay una eternidad para mi felicidad, si en algún instante del universo pervivirán por la eternidad los momentos buenos vividos o si la risa que solté en alguna oportunidad se reproduce en algún bucle que nunca perderá nitidez en cada una de sus cualidades y si en algún alto sitio seguirán por siempre las victorias.
No sé si el amor que sacudió mis últimos años sea un sol siempre joven que resistirá el inminente fin del todo. Y si en medio de todo lo que va pasando y no vuelve más, aún exista mi fe, esperanza, e ilusión o si lo perdido está perdido para siempre y lo único presente es el presente en todas las dimensiones y si toda la realidad es este desencanto que explota como un panal de bombas bélicas pulverizando todo lo que fue para llevarlo a ser solamente la duda de si acaso existió.
Cuando todo sea la radioactividad tóxica de un día después, ¿permaneceré amando en alguna coordenada dimensional? o lo único que hace real al pasado es el recuerdo. Esta memoria en la que nunca he podido confiar.
Si mi pasión es un eco inalterable que trasciende mi mente y mi percepción, entonces creo que sí quiero seguir inmortalizándome en esta historia imborrable. Sin embargo, si mi pasión es un metal que sucumbirá a la corrosión del oxígeno, si el pasado es un papiro que va quemándose tan pronto se va escribiendo o una foto que se vela y no existe más, no sé si quiero ... o ...si por el contrario, lo quiero con más ganas, por el desfogue hedonista de existir, de la fugacidad interactuando con lo efímero y por el puro gusto de conocer.
Después de todo quizás el pasado es una entidad mágica y mitológica como el paraíso o el infierno y tal vez para el crudo y racional universo el pasado es un cuento de hadas que no está dispuesto a contarnos solo para que satisfagamos nuestra vanidad y el ego de haber dejado huella. O una supuesta huella que no se borra, sino que vuelve a hundirse en un universo cíclico.
Quizás todo lo que importa es pisar con conciencia el cuadro que va entrando por nuestros sentidos en tiempo real, porque tal vez la ecuación del tiempo sí es unidireccional y en alguno de sus renglones hace posible el devenir pero anula lo que apenas ha sido. Entonces, la única magia posible la hace nuestra memoria y muchas veces nuestra imaginación, al evitar esos fotogramas que nada tienen ya en común con el fotograma único que todos estamos habitando, osea la realidad.
Y así, no hay un pasado al que uno pueda viajar para curar el olvido, solo este presente transformándose en sus ondas, cuyos cambios son como la flecha lanzada y la palabra pronunciada.
Quizás el pasado no es otra cosa que el recuerdo, un recuerdo que eventualmente se irá de nosotros.
'Llorarás por quien amas, por no haber amado a quien te amó'.
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Siéntate. Mírate. Échate agua al rostro. Mírate otra vez.
¿Qué sientes? ¿Qué se siente?
Qué se siente ver una sombra, un intento de espectro, la gris silueta de un triste individuo caído.
Se siento eso, una turbulencia, vergüenza propia, lástima agusanada. Rendición. Anulación. Incapacidad de tener reacción.
Insúltenme, asquéense, sientanme pena.
Este espectro bañado de un azul percudido recibe su merecido. Inmisericordia, mucho dolor.
No llores, asume, se hombrecito, apechuga ahora pues, soporta esta patética angustia. Mereces eso elevado al infinito.
¿Sigues llorando? ¿No te puedes controlar? Aprende de esto, acostúmbrate, así merece ser tu vida, así mereces pasar tus días. Heriste despiadadamente a un ángel, a tu ángel, a tu vida, a tu vida bonita, lo más puro y bello de tu existencia.
Cierra tus ojos, maldice tu decisión, tuya y tan solo tuya. ¿Te desconoces? ¿No fuiste tú? Despierta. Eras tú. Fuiste tú.
No intentes olvidar. No intentes pasar. No intentes ser feliz, nunca podrás. Enlodaste lo más sublime que nunca jamás habías vivido.
Convertiste la mejor historia de tu vida en la más triste historia de amor.
Intenta dormir si puedes, los ángeles lo consiguen, los demonios como tú no. Eres un muerto en vida, un cadáver viviente. Desaparece y se inmensamente infeliz toda tu vida o lo que consigas durar.