No he escrito hace tiempo y probablemente no lo vuelva a hacer indefinidamente, sufro mucho físicamente escribiendo.
Mi cuerpo sufre y con él todo mi ser.
Solo quería anotar que el mar siempre me ha dado miedo pero también fascinación. Ha sido protagonista de mis pesadillas y también de mis momento más felices.
Debieron ser más felices aún, debí reir más, pero aún así lo hice, he sido genuinamente feliz. Bendiciones a los que intervinieron para hacerlo posible.
Me pregunto estos días por qué, por qué a mí, por qué ahora, por qué así.
Quizás todo sucede cuando debe y así sin más. El mundo existió y existirá antes y después de cada uno de nosotros.
Dios bendiga a los fuertes de espíritu y tenga piedad de aquellos con la fe agotada. No es cobardía, es buscar descanso. Dios reciba en su seno a todos por igual.