Cuando un ser amado cruza el arcoiris, una partecita de nosotros se va junto con esa persona.
Entonces pasan los días y los años y nos resignamos a seguir con nuestras vidas, pero estas nunca vuelven a ser las mismas.
Solo nos acostumbramos a proseguir a pesar de todo, pero ese airecito de vacío nunca más nos abandona.
Un beso al cielo para esos seres que trascendieron y ahora existen en algún lugar lejano pero sin dudas, mucho mejor que el nuestro.
Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya...
