Al fin terminé con mi prolongado proyecto de uno de los cursos que llevo. Valió la pena dormir poco y concentrarse al máximo. Las cosas en la Universidad y el Instituto van demasiado bien y aunque lo verdaderamente 'bueno' recién se viene, por fin y luego de varias semanas de trajín, siento tranquilidad.
Igual y ahora tengo que dedicarle tiempo a algunos puntos pendientes o que quedaron en el tintero y que durante las últimas horas tuve que postergar para poder por fin culminar con el aspecto académico.
Igual y ahora tengo que dedicarle tiempo a algunos puntos pendientes o que quedaron en el tintero y que durante las últimas horas tuve que postergar para poder por fin culminar con el aspecto académico.
Quería escribir antes de ir por algo caliente e intentar dormir (mañana me espera un examen, el último día del ciclo en el instituto y una reunión con mis abandonados amigos, con los que últimamente había dejado de compartir no sé por qué) esto de teclear lo que pasa por mi cabeza es casi casi una terapia de relajación.
Ayer en la mañana hubo un simulacro de sismo/temblor/terremoto. Con un grupo de amigos y compañeros hacíamos hora en una de las aulas de la facultad, conversando de cualquier cosa hasta que llega uno de los encargados de logística a decirnos que en cinco minutos empezaría el simulacro.
Nos dio flojera salir (flojera entre comillas porque la zona de evacuación queda bien cerca al aula donde estábamos) y decidimos cerrar la puerta y quedarnos dentro. Eso hicimos y continuamos con lo nuestro. Hasta que escuchamos un megáfono cerca y la voz de la decana de la escuela que pasaba a realizar la revisión respectiva por cada salón.
Nuestra reacción inmediata fue agruparnos al fondo del aula, agacharnos y de ser posible, evitar respirar.
Estando así, 'al toque' hice 'flashback' hasta mis años infantiles, cuando una vez, con mi entonces mejor amigo, nos escondimos en el oscuro salón de auditorio del colegio para no asistir a la clase de Formación Laboral que tanto detestábamos. La misma sensación: sonrisa en la boca, nervios al tope y casi casi un rezo para que nadie abriera la puerta.
Y tal como ocurrió en esa oportunidad, la puerta del aula universitaria esta vez también se abrió.
Solo que en esta ocasión, nadie nos llevó a la dirección, ni nos pusieron una nota en la agenda, ni nos bajaron puntos en comportamiento. No, esta vez el encargado solo movió la cabeza y nos invitó a unirnos al resto de la población estudiantil en el simulacro.
Todos salimos asustados. Y todos al llegar a la zona de evacuación no pudimos parar de reír, a carcajadas. Es más, cada momento que lo recuerdo no puedo dejar de hacer eso.
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Sí, soy inmaduro y lamento decepcionar a la gente que cree lo contrario.
Mi rostro serio es una completa máscara frente a lo que tengo dentro.
Puedo ser un alumno responsable, pero soy inmaduro.
Puedo intentar ser una buena persona, pero soy inmaduro.
Puedo ser un amigo fiel, pero soy inmaduro.
Puedo tener buenas intenciones, pero soy inmaduro.
Puedo comportarme maduramente, pero soy inmaduro.
Puedo escribir 'bonito', pero soy inmaduro.
Es más, puedo escribir bonito con facilidad, pero nunca podría expresar con la misma fluidez mis ideas de forma verbal, oral. Los dedos teclean, escriben, pero las palabras generalmente no salen llegado el momento.
Y la cereza de la torta: me gusta ser así, maduro pero inmaduro... eternamente inmaduro.
No soy perfecto, ni proyecto de perfecto, ni mucho menos un iluminado y tampoco creo ser una persona ejemplar. Tengo millones de errores, algunos que pasan desapercibidos, otros no.
Tengo miedo a intentar algo distinto. Tengo miedo al fracaso. Yo tampoco sé que hacer ni decir en determinadas circunstancias, aún cuando me muera por dar el primer paso.
Muchas veces también tiemblo por tonterías. Muchas otras me hago ideas, configuro emociones y tengo ilusiones.
Muchas veces decepciono. Muchas veces hiero sin querer, pero nunca hago algo por gusto. Mis reacciones son siempre genuinas, le soy fiel a ellas y ellas a mí.
Soy humano...e inmaduro.
Y la cereza de la torta: me gusta ser así, maduro pero inmaduro... eternamente inmaduro.
No soy perfecto, ni proyecto de perfecto, ni mucho menos un iluminado y tampoco creo ser una persona ejemplar. Tengo millones de errores, algunos que pasan desapercibidos, otros no.
Tengo miedo a intentar algo distinto. Tengo miedo al fracaso. Yo tampoco sé que hacer ni decir en determinadas circunstancias, aún cuando me muera por dar el primer paso.
Muchas veces decepciono. Muchas veces hiero sin querer, pero nunca hago algo por gusto. Mis reacciones son siempre genuinas, le soy fiel a ellas y ellas a mí.
Soy humano...e inmaduro.
Que yo también puedo serlo, desde acá arriba
...
...Quedémonos aquí, en el árbol
disfrutando cada brisa, disfrutando cada instante,
disfrutando de nuestra alucinante experiencia,
del día a día
de esto que al menos para mí,
es totalmente nuevo y distinto.
No nos culpemos de inmadurez,
disfrutémosla.
Soy comestible, el problema es que aunque no me guste,
a algunos les puedo resultar ácido,
no los culpo, soy un sabor muy poco popular.
SO WHO WANTS A BLUE 'GREEN' APPLE?




























