Hechos concretos:
- Mi mejor amigo gay es mi pareja y es el único amigo gay que tengo.
- Puedo tener amigos hombres heterosexuales y suelo llevarme mejor con ellos que con chicos gays.
- La inmensa mayoría de mis mejores amigos no han sido 'ellos' sino 'ellas'. Mujeres.
Me puse a pensar un poco sobre esto al propósito de la salida del último sábado, reunión impulsada por mi mejor amiga del trabajo, Paula, quien me insistió para que hiciera la excepción a mis fines de semana de introversión e hibernación (en caso de no estar trabajando) y saliera con ella porque quería estar conmigo en la semana de mi cumpleaños y porque quería bailar y seguramente es la única persona del mundo a la que le divierte en sobremanera bailar conmigo, alentada me imagino por nuestro gusto casi idéntico por las canciones de temporada o 'clichés' y las pachangas en las noches de farra.
No creo que sea casualidad que mis más grandes amistades hayan sido casi todas del sexo femenino.
Encontré algo que podría explicarlo:
Encontré algo que podría explicarlo:
El profesor Eric Russell, experto de la Universidad de Texas en la que lidera el estudio, llevó a cabo tres experimentos que prueban su tesis titulada ¿Por qué los trenes no chocan?. Se reclutó a 88 mujeres heterosexuales y 58 hombres homosexuales, a los que se les dijo que el objetivo del estudio era analizar cómo los perfiles online influyen en las amistades. A todos ellos se les mostró el mismo perfil de Facebook de una persona ficticia llamada "Jordan", un nombre neutro, como Taylor, que en Estados Unidos llevan tanto hombres como mujeres. Por grupos, a las chicas se les dijo que "Jordan" era o bien una mujer hetero, un hombre hetero o un hombre gay. A los homosexuales del estudio también les presentaron a Jordan alernativamente como hombre gay, mujer lesbiana o mujer hetero.
A continuación, se dijo a los participantes que imaginasen que estaban en una fiesta, por ejemplo, y el/la tal Jordan les ofrecía consejos románticos, por ejemplo: "¿le gusto a ese chico de ahí? –Llegados a este punto, inscribimos al profesor Russell en la misma escuela investigadora que a la psicóloga Tara C. Marshall, autora de los estudios que determinan que "no conviene echar a tu ex del Facebook" y que "no es cierto que los hombres sean de Marte y las mujeres de Venus"–. El caso es que los participantes debían graduar hasta qué punto se fiaban de la opinión de "Jordan". El resultado fue abrumador: las mujeres consideraban más fiables los posibles consejos de los Jordan gays que de las mujeres heterosexuales y mucho más sólidos que el de los hombres heterosexuales. Y, de la misma manera, los gays tomarían como aliada a una mujer hetero, antes que a una lesbiana o a un hombre heterosexual.
Las participantes en el estudio temían que las opiniones de las otras mujeres hetero no fueran sinceras, que estuvieran tamizadas por su posible interés en el chico de la fiesta, y que los hombres pudieran ahuyentar al hipotético chico por su propio interés en ellas, al considerarlo un rival sexual. Según el estudio, "la cercanía emocional que disfrutan las mujeres heterosexuales y los hombres gays puede tener su raíz en la ausencia de motivaciones engañosas que frecuentemente dañan sus relaciones con otros individuos".
Esta teoría de los "trenes que no chocan", concluye indicando que de haber una atracción sexual, las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales se considerarían mutuamente como 'su pareja ideal' pero tras pasar y superar la fase del 'tanteo' y disipación de la atracción inicial, se puede lograr una amistad muy sólida y sincera.
Qué tal. La pregunta lógica es entonces, mis amigas habrían sido mis parejas en un mundo alterno? Mi respuesta es no lo se, nunca lo sabré, pero no lo son ni lo serán por obvias razones. Lo que sí puedo decir es que casi todas tienen un mismo patrón: son extrovertidas, graciosas, pinkys, algo posesivas, celosas y unas muy buenas cómplices. Y pues bueno, hay algo muy especial en una amistad entre un hombre y una mujer, creo que la retroalimentación de pareceres es como un soplo en medio de un día de calor. Me gusta su sensibilidad y de alguna manera me gusta sentir la fragilidad propia de ellas, una fragilidad que me transmite ternura pero al mismo tiempo fuerza. Es una especie de complemento muy acogedor.
Pero está clarísimo, 'los trenes no chocan' y la cálida alianza se da una pausa cuando cada quien reconoce el fondo de su corazón. Por ejemplo: Paula tiene su amor y yo el mío. En la empresa hay muchos que creen que somos pareja. Es extraño, algunas veces incómodo pero también muchas veces divertido.
Pero está clarísimo, 'los trenes no chocan' y la cálida alianza se da una pausa cuando cada quien reconoce el fondo de su corazón. Por ejemplo: Paula tiene su amor y yo el mío. En la empresa hay muchos que creen que somos pareja. Es extraño, algunas veces incómodo pero también muchas veces divertido.
Aquella noche, hemos bailado mucho, hemos reído mucho también. A Paula le parece muy divertido mi extraño sentido del humor. Ha estado muy alegre y le he tenido que quitar un par de veces el vaso de licor porque no me gustan las amigas ebrias. Ella por su parte me ha rescatado otro par de veces y se ha asegurado de que esté con ella, como habíamos quedado. Me prometió no enojarse con el novio si lo ve divertirse en algún momento con otra persona y yo le prometí no desaparecer con alguien más dejándola sola (no le gusta que hable con extraños, dice que se asusta porque siente que no soy yo) y yo me siento relajado porque hacía mucho no me divertía una madrugada casi sin alcohol y por ende de forma sana. Nuestras sonrisas y piernas cansadas piden descanso cuando su novio ya bebido nos mira de pronto con algo de suspicacia por haberla visto más cómoda conmigo que con él, siendo él mismo otro de los agasajados. Ella de pronto me mira extrañada yo le sonrío y juntos nos reímos por lo graciosa y disparatada de esa idea. Sabemos que es una locura pero es nuestro secreto.
De pronto saco mi celular y veo una notificación de llamada perdida de casi dos horas. Veo el reloj y lanzo un sonido de admiración. Caemos en cuenta del tiempo. Paula ve mi rostro preocupado y llama un taxi, tiene que dejar a su novio en su casa y luego dormir porque debe trabajar en unas horas. Pasan unos minutos y el taxi la llama, yo ya reunido con el resto me sorprendo cuando ella se acerca y me jala del brazo, me lleva hasta el taxi y me dice: este es tu taxi, el siguiente es el nuestro.
De pronto saco mi celular y veo una notificación de llamada perdida de casi dos horas. Veo el reloj y lanzo un sonido de admiración. Caemos en cuenta del tiempo. Paula ve mi rostro preocupado y llama un taxi, tiene que dejar a su novio en su casa y luego dormir porque debe trabajar en unas horas. Pasan unos minutos y el taxi la llama, yo ya reunido con el resto me sorprendo cuando ella se acerca y me jala del brazo, me lleva hasta el taxi y me dice: este es tu taxi, el siguiente es el nuestro.
Nos despedimos hasta dentro de 15 días, le agradezco por mejorar a la n mi humor luego del estrés de mi cumpleaños. Nos prometemos que nos avisaremos de novedades y nos llamaremos.
Falso, no nos llamaremos nunca. Somos así. Quizás y con suerte nos escribiremos un par de días antes y el día del reencuentro comeremos juntos y tendremos mucho que contarnos. Ella me hablará sobre su novio, sobre su familia, sobre todo lo que pasó en el trabajo. Yo le contaré sobre mis días de vacaciones, sobre lo que hice y lo que no y todo empezará de nuevo, así tal cual...
Falso, no nos llamaremos nunca. Somos así. Quizás y con suerte nos escribiremos un par de días antes y el día del reencuentro comeremos juntos y tendremos mucho que contarnos. Ella me hablará sobre su novio, sobre su familia, sobre todo lo que pasó en el trabajo. Yo le contaré sobre mis días de vacaciones, sobre lo que hice y lo que no y todo empezará de nuevo, así tal cual...
La más bailada con coreo incluída.