No he escrito hace tiempo y probablemente no lo vuelva a hacer indefinidamente, sufro mucho físicamente escribiendo.
Mi cuerpo sufre y con él todo mi ser.
Solo quería anotar que el mar siempre me ha dado miedo pero también fascinación. Ha sido protagonista de mis pesadillas y también de mis momento más felices.
Debieron ser más felices aún, debí reir más, pero aún así lo hice, he sido genuinamente feliz. Bendiciones a los que intervinieron para hacerlo posible.
Me pregunto estos días por qué, por qué a mí, por qué ahora, por qué así.
Quizás todo sucede cuando debe y así sin más. El mundo existió y existirá antes y después de cada uno de nosotros.
Dios bendiga a los fuertes de espíritu y tenga piedad de aquellos con la fe agotada. No es cobardía, es buscar descanso. Dios reciba en su seno a todos por igual.
Los 30s es la etapa en la que eres lo suficientemente grande como para que los demás respeten tus decisiones y al mismo tiempo no eres tan viejo de modo que, no hay peros para emprender sueños y retomar propósitos dejados en stand by por una u otra razón (muchas veces la inseguridad).
Me siento absolutamente contento en este día del calendario que marca para mí un año más en este planeta, en esta realidad. Todo lo que hago me gusta demasiado y las personas que tengo conmigo son las que necesito y aprecio, sin más. No necesito desperdiciar mis días haciendo cosas que no me gustan, no necesito perder minutos con personas de paso. Prefiero dedicarles mi tiempo y corazón a quienes amo y siempre amaré.
Vlad! me escribió preguntando como me sentía a los 11 y a los 21. Los 11 fue una buena edad, recuerdo que empecé a tenerle un gusto genuino a algunos cursos, empecé a valorar la amistad más allá de los juegos y la chacota. Entendí el significado de la amistad. Pero aún me sentía un niño mientras varios ya pasaban de etapa y tardé varios años más en verme como adolescente.
Y los 21 fue un año que marcó un punto de quiebre. Varias cosas nuevas, que con el tiempo naturalmente dejaron de serlas. Varias personas nuevas, de las cuales casi todas ya no están más en mi vida y eso sí, la aventura agridulce llamada universidad tomó un papel protagónico. Ese año aprendí mucho y por fin tras varios años oscuros pude por fin sentirme parte de algo. Podría escribir mucho sobre esa edad pero, aquí el verdadero protagonista es mi yo de ahora.
La juventud es preciada, tener 21 es incomparable es cierto, pero ser más grande de alguna manera te da un poder completo sobre ti mismo. Podría hacer lo que quisiese, ya nadie me detendría, quizás los que me aman solo podrían darme su bendición, ya no podrán detenerme nunca más.
Se vienen años muy importantes, años en los que finalmente deberé establecer mi vida adulta. Puede que suene atemorizante. No le temo al tiempo, se que transcurre sin marcha atrás. Es parte de. Sí le temo a envejecer pero aquello aún está muy por delante.
Feliz cumple a mí mismo. You got it, un año más.
Porque um joelho ralado dói bem menos que um coração partido
He intentando preguntar a mi yo interno qué piensa, qué cree, si esto será bueno o no. En algunas ocasiones como ésta, ha sabido responder y la mayoría de las veces no se ha equivocado.
Pero, hoy no hallé respuesta, solo la sensación de que pase lo que pase, esto representa un cambio definitivo y sustancial. Queda por saber si será para bien o para mal.
He hecho lo que siempre hago cuando no hay respuestas y sí mucho miedo: hacerlo.
Está hecho, ya no hay marcha atrás. La decisión, en una palabra.
Una que otra noticia política por el día #100 de la cuarentena.
Mi examen oral de portugués quedó muy bien, elogiaron mi pronunciación y espero mejorarla y pulir todo en los próximos cinco meses que quedan de clases.
Avancé bastante rápido el trabajo de la empresa que había acumulado y no lo sentí como carga, ya he logrado dominar el sistema y hasta me divierte, quizás les ocurre lo mismo a las compañeras de mi grupo de trabajo virtual a las que estuve criticando estos días por acabar sus tareas y gestiones tan rápido.
Ya bien entrada la noche he oído varias canciones actuales y algunas retro, el domingo subiré la segunda parte de mis top y ya tengo candidatas. Realmente varias me han tocado el bobo (corazón) y creo que así pasen 50 años, me regresan al momento y a la sensación.
Esta noche trabajé cantando a viva voz, tal como lo hacía hace quince años atrás, solo que aquellas veces, junto con mis tareas.
Me recuerdo a mí mismo como un adolescente solitario, iluso y algo reprimido por la premisa de lo bueno y lo malo, pero eso sí, cuando llegaba a un punto de ansiedad sobre ello, siempre optaba por hacer a no hacer. Era como una ráfaga de adrenalina invadiendo mi cuerpo, una sensación inexplicable que me quemaba por dentro y me llevaba a hacer cosas nunca imaginadas.
Hoy mientras oía algunas canciones de la década pasada, podía imaginar un viaje en el tiempo, al pasado y verme a mí mismo oyendo esas canciones en mi cuarto mientras tenía muchos temores, muchas ilusiones y mucha vida por delante según mi mente joven. Me vi ahí emocionado con aquellos temas y quise abrazarme, quise darme algunos consejos, quise encararme y darme instrucciones precisas, una o dos que podrían cambiarlo todo, absolutamente todo.
Pero decidí no hacerlo, porque no se puede y porque no quiero. Nada que cambie las cosas, nada que le de un mega giro a mi existencia.
Mi yo del pasado sabe lo más importante: siempre será mejor hacerlo, te puedes corregir y sacar lecciones y experiencia, pero nunca te arrepentirás. Lo sabe desde muy joven.
Bueno, tampoco es que solo miraría, algo entretenido hay que hacer o sería un mal fan de la serie 'Dark'. Quizás hubiese abierto aquel libro 'El tercer ojo' y hubiese subrayado un pasaje en el que Martes Lobsang Rampa decía que en la vida no podemos construir nuestro destino, pero sí nuestros días. Y al final, el objetivo es evolucionar en cuerpo y en espíritu y ser feliz.
Además, una notita traviesa:
No sabes todo lo que te espera muchacho.Prepárate para llorar a cántaros pero también para reir y mucho. Sigue viendo tu vida como un libro tragicómico, siempre será lo mejor. Así lo bueno alentará tus días y lo malo un día, al recordarlo, te hará divertir. Ahora sigue oyendo tus canciones y continúa cantándolas a todo pulmón, lo volverás a hacer en quince años, en medio de una pandemia, mientras realizas teletrabajo en la comodidad de tu cuarto y te recordarás con nostalgia flaquito, ruloso y sin lentes (no te preocupes, te vas a acostumbrar a ellos y serán azules como te gusta).
Solo quería compartir algo importante que vengo haciendo y que me da mucha satisfacción puesto que era un pendiente desde hace mucho tiempo.
Luego de años de estar esperando tener un tiempo libre, he logrado inscribirme en un curso de portugués. Es un objetivo que tuve alguna vez y por azares del destino (no por falta de interés) lo dejé por años en stand by.
La primera vez, cursé uno o dos meses y tuve que dejarlo ya que empecé a trabajar enseñando inglés a niños y no me daba el tiempo para hacer tres cosas a la vez, mis cursos de universidad podrían estar en riesgo. Con mucha pena, lo abandoné hasta nuevo aviso.
Luego cuando terminé la Universidad, volví a inscribirme y aquella vez estuve incluso más animado puesto que estudiaría con mi novio Vlad!, lo cual era evidentemente un plus y una oportunidad para compartir algo nuevo juntos. Todo buscábamos hacer juntos: trabajar, estudiar, salir. Lamentablemente, por falta de quorum, solo ofrecieron el nivel básico y no pudimos continuar. Lo hubiésemos terminado, andábamos contentos con eso.
Y pues bueno finalmente, este año se presentó la oportunidad en plena pandemia. Tengo una fobia enorme a dejar las cosas inconclusas, me atormenta le mente, así que dado que no trabajo presencialmente (aún), me vi atraído por los anuncios de clases online, busqué los más serios y con respaldo de instituciones importantes y escogí uno brindado por el centro de idiomas de la universidad de mi hermano. Yo feliz esperando continuar hasta el final.
Ya me enteré que es posible que volvamos al trabajo de manera presencial en un tiempo corto, era algo no planeado pero podría ocurrir, de modo que, espero de corazón que no interfiera con mis horarios. Espero que el gobierno mantenga el toque de queda hasta fin de año a las 9pm de modo que mi horario de trabajo se mantenga hasta las seis de la tarde, para a las siete poder llevar el portugués.
De no ser así me dolerá mucho la verdad, no quisiera ver frustrado ese objetivo.
Y bueno, quisiera decir que me va muy bien. En realidad sí me va bien pero creo que de alguna manera el hecho de que sean clases online hace que la maestra no se de el tiempo suficiente para analizar el nivel y progreso de todos así que me suelo sentir uno más. O bueno eso sucedió hasta la clase de ayer. Hoy fue distinto y no precisamente mejor. La maestra dejó una pequeña redacción sobre nuestra agenda diaria, básicamente el ejercicio era colocar las horas y los rangos horarios y bueno todo el vocabulario aprendido hasta el momento.
Ayer estuve desanimado todo el día y peor en la noche, así que no me esforcé mucho en la tarea. Sin embargo hoy tras leerla, la maestra dijo que me haría una pregunta y que fuese sincero al responderla:
Maestra: Você fez a tarefa sozinho?
Yo: Sim professora, eu fiz sozinho.
Maestra: Andréi é verdade? Alguém te ajudou?
Yo (incómodo): Ummm, professora sim é verdade. Por quê? (La clase en total silencio)
Maestra: Eu estou surpresa. Seu texto está muito bem escrito. É um nivel de escrita que não corresponde ao nível basico. E sua pronúncia está correta, muito limpa. Eu precisaria apenas corrigir a intensidade em algumas sílabas.
Yo: Muito obrigado. Mas quais são as sílabas nas quais eu preciso corrigir a pronúncia?
Cuando le hice esa última pregunta la maestra se quedó unos segundos en silencio. Entendí que le sorprendió la elaboración de la oración de la pregunta, tipo wtf.
Y me respondió y bla bla bla.
Luego de eso le dije que para ser sincero yo había tomado un curso de dos meses del nivel básico. Ella me dijo que ok pero que aún así hay expresiones elaboradas. Que en todo caso me felicita y que siga así.
Luego de eso, cada vez que me pedía intervenir me oía con especial atención y hasta me corregía cosas mínimas mientras que a los otros no. Por ejemplo:
Maestra: Andréi, por favor uma oraçao com o verbo fazer.
Andréi: Eu faço minhas tarefas de português todas as noites /Eu fasu miñas tarefas yi pogtugeish tudas as noishis/
Maestra: Está bem mas é /todas/ não /tudas/
Andréi: Ok /todas/, obrigado.
Maestra: Fulanita outra oraçao com o verbo fazer
Fulanita: Todas minhas amigas tem trinta anos /Tudas as miñas amigas tem trinta anus/
Maestra: Muito bem!
@.@
Y eso no fue todo, al finalizar la clase explicó sobre las evaluaciones finales de la próxima semana. Dijo que debemos hacer una presentación en ppt sobre nuestro horario, rutina diaria y familia. Que ella valora mucho cuando es algo preciso, sencillo y por el contrario cosas elaboradas y que las sacamos del internet no puede evaluarlas porque sabe que no las hacemos nosotros.
@.@
Bueno, eso me genera presión puesto que tengo que romper su idea alucinada de estar bajando mis redacciones de internet y de estar tomando las clases junto con un brasileño que me sopla al oído la pronunciación. Así de absurdo.
Presión que por supuesto detesto, ya que esto para mí es un hobby y lo tomo para instruirme como ser y aprender una lengua nueva, no para sacarme 'n' nota. Peor aún cuando realmente, no plagié nada, mi redacción fue 100% verdadera.
Por último solo quiero decir que si redactas bien en español lo puedes hacer en cualquier idioma, no es la lengua, son tus dedos y tu cerebro.
Bueno, habiéndome desfogado de esto, paso a descansar.
Ya escribiré si pasa algo más en estas clasesillas garotas.
Uno por ahí me agarró viajando, el resto han sido o particularmente quietos o como éste, días de descanso en el que uno busca 'ponerse al día' en las cosas pendientes. No sé si es el haber estado desacostumbrado a sentirlos como 'feriados' pero son particularmente parecidos entre sí: Inician tarde, se ocupan en la tarde y en la noche no hay más que silencio. Un extraño silencio en tiempos de virus mortal.
Y es extraño y te sume en un mood igual de extraño. Es una llamativa quietud. Es un periodo de tiempo en el que puedes llegar a oír una aguja cayendo al suelo y que podría confundirte con un ficticio estado de quietud generalizado. Pero no, no hay tal quietud, por allí andan todos, en silencio, pero muy al acecho. Al acecho de todo.
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Soy un retro lover. Bueno, quizás no de manera estricta. Hay cosas retro que no me gustan y no creo que el tiempo pasado haya sido necesariamente mejor al actual. Sí han habido cosas positivas y que ahora no están más, pero podría haber existido un mundo sin internet, sin una pc o sin llamadas ilimitadas? La respuesta es bastante obvia y en realidad, al menos en mi caso, no fue hace mucho. Sin embargo aún sin todo eso, se podía ser feliz, es un hecho.
Soy fan de extrañar. Soy de los que valoran mis épocas pasadas pero no al extremo de vivir aferrado a ellas. Por el contrario, tengo adicción a no desperdiciar el presente porque se que será el pasado de un tiempo futuro. No me aferro a lo que pasó, se pasar páginas, la vida continúa, pero me gusta coleccionar recuerdos. Y soy muy nostálgico de ellos.
La música es una manera de transportarse a escenarios y momentos. Es casi mágico. Algunas veces el recuerdo es tan vívido y los detalles que se vienen a la mente son tan minuciosos que puedes llegar a sentir escalofríos. En cambio hay otros que si bien te llevan a cierta experiencia, no haces más que reír al reparar en que aquello que fue tan profundo en sensaciones alguna vez, ahora no es más que un vago recuerdo de algo totalmente extinto, de algo muerto.
Aquí algunas de mi adolescencia. No las pongo en orden cronológico porque no quiero maquinar, solo escribir conforme llegan a mi mente y se suceden en mis recuerdos. Si un día padezco de Alzheimer y alguna de estas me hacen oír, un rayo de lucidez en mi cerebro se encendería:
Años 2003/2004. Sí, dos años reproduciendo la canción en el Windows Player de mi computadora una y otra vez cada día mientras hacía mis tareas. Y tratando de descifrar la letra en inglés, poniendo pause y play cada cinco segundos. Creo que encontré esta canción en un mix de temas en inglés en un cd pirata que compré en el centro de la ciudad. No sé por qué tengo tan arraigada mi etapa escolar, encontrándose mi mente en una especie de nostalgia/felicidad/demasiada tristeza. Quizás fui soñador, feliz y muy triste a la vez. No puedo negarlo, oía esta canción estando muy triste, incluso a veces estando muy triste, pero de alguna manera me consolaba dándome cuenta que en la vida las cosas son o no son. Vaya dilema existencial no? Vaya que la cantaba con el bobo. Ternurita.
Qué hermosa canción. La quiero oír en un viaje con Vladi. En una noche en la que el paisaje sea hermoso y estemos viendo el cielo, una noche en la que nos sintamos felices. La quiero oír con él porque esta canción tiene un pedacito de mí. La he cantado por horas de adolescente pensando en que algún día, muchos años después, la oiría siendo feliz.
De adolescente es toda una aventura ir solo a un lugar que no sea tu escuela o tu casa. Y ahí estaba yo en el año 2005, sintiéndome grande. No lo era, era un simple chiquillo algo iluso, bueno muy iluso, flaquito y muy alto, sintiéndome grande pero teniendo miedo de la responsabilidad que eso conlleva. Mi máxima aventura era salir al cine con los amigos del colegio y quedarme un rato más en la puerta de la casa conversando. Luego de pensarlo por varios minutos, la puse como mi canción favorita en el Slam de fin de año que una compañera me hizo llenar. Era Noviembre, le puse puntos suspensivos al nombre de la canción en ese renglón. Alguien le puso "
Me ofrecieron una beca para estudiar inglés, era por un mes. Era mi redención, lo había odiado en la primaria. La experiencia se extendió por tres años. En la Navidad previa había recibido de regalo un cd de música. Maroon5/ 'Songs about Jane' Qué hermoso título. Amaba esta canción pero no la entendía totalmente. Meses después caminaba por la avenida La Salle, de regreso a casa, cantándola en voz baja, religiosamente, todos los días. Mi outfit favorito estaba compuesto por una casaca roja (una que mi padre, al que no veía mucho, me había regalado de una famosa tienda y que al inicio no me gustaba), un jean celeste, un polo blanco y unas zapatillas cafés. Estudiaba por las tardes. A la hora que pasaba por la avenida La Salle, iba cayendo el Sol. Y yo ahí, cantando esa canción que me se de memoria completamente (debe ser de las pocas incluso en mi idioma). Año 2007, era muy solitario, disfrutaba de esa soledad y también era muy tímido y soñador. Además, me sentía muy joven. Mis compañeros eran chicos que o bien habían acabado el colegio hacía relativamente poco como yo o lo estaban por hacer.
Recuerdo clarísimo. Esta canción la oí por primera vez cuando paseaba por una tienda de ropa que quedaba junto al único cine moderno de la ciudad. Era el 2003 y le pregunté a la amiga con la que estaba si sabía como se llamaba, me dijo que no.
Bueno, para contextualizar, debo decir que era muy fan del grupo Sin Bandera. Era mi grupo favorito y me sabía todas las letras de sus canciones. Esta, Amor Real, me hacía sentir particularmente bien. Es como un himno al amor verdadero. Desde chico he creído en que el amor verdadero perdura y no me equivoqué. Quisiera retroceder en el tiempo y decirle a mi yo de hace 17 años que no estaba equivocado. Amo a mi pareja y los años, el tiempo con sus altos y sus bajos, con sus dificultades y momentos plenos, alegrías y tristezas, con sus errores, con mis errores, no han hecho más que darme certezas. Estas últimas semanas he estado sintiéndome distinto respecto a importantes decisiones en mi vida sentimental y planes de vida relacionados. Quizás, mentalmente y psicológicamente, estoy pasando a otra etapa (no es broma, me siento diferente) pero es otro tema del que quizás escriba más adelante.
Año 2003. Salía del colegio. Garuaba. Aún así fui por uno de los acostumbrados sánguches veganos del restaurante Día Verde, el cual antes era vegetariano. ¿Acompañante? Generalmente una amiga/aliada de estudios. Y además del excelente sabor del sánguche, la conversación. Siempre me ha gustado conversar, no necesariamente de mí, puede ser de cualquier cosa. Pero solo tengo un requisito: que el acompañante sea alguien que tenga algo que decir. ¡Qué buenas charlas aquellas! Y luego iba por mis láminas escolares o novelas a los estancos para las tareas de literatura. Sonaba 'Rosas' de La Oreja de Van Gogh. Me reecontraba conmigo mismo, recuperaba mi autoestima. Qué año tan bello, los años -3 siempre han sido años de cambios, de renovaciones y de volver a creer en la vida.
Tengo muchas canciones más, esto es nada, y solo de unos cuántos años. Jamás acabaría. Por ahora me detengo, quizás el próximo domingo también sea retro. Amé hacer esto, volé. Y me gusta volar.
¿A quién has extrañado demasiado en estos días de confinamiento?
- Si hablamos de personas, a la única a la que he extrañado y extraño es a Vladi, soy honesto. Quizás si nos viésemos en vivo no haríamos nada diferente a vernos por web, pero sentirlo cerca físicamente es otro tipo de experiencia. Quisiera recostarme en su hombro.
Más bien me di cuenta que puedo vivir sin todo el resto y a mi familia nuclear que vendrían a ser quienes me importan, los he visto todos los días, a todas horas.
¿A qué le temes hoy?
- A la muerte, o mas exactamente, a la pérdida. Temo perder alguien que quiero. Temo morir, no quisiera morir, tengo varias cosas por hacer antes de eso. Y sobre todo, le temo a la incertidumbre.
¿Qué cosa que te parecía importante antes, hoy te parece insignificante?
- Hacer planes a corto plazo. No tiene sentido hacerlos hasta dentro de un tiempo más.
Si no pudieses volver a trabajar en lo que actualmente haces, ¿Con cuál de tus etapas laborales te quedas satisfecho para siempre?
- Con haber aprendido rápido y en ´la cancha´. Entendí que quien es eficiente, busca serlo en todo lado.Eso no significa que todo haya sido perfecto o amor y paz, pero no me dejé vencer.
¿A quién has perdonado en este encierro?
- Creo que no odio a nadie como para sentirme herido y por lo tanto tener que perdonar. Pero me he perdonado varias veces a mí mismo por levantarme tarde y por comer mucho pan.
¿Qué te han enseñado tus amigos en la cuarentena?
- Me ha sorprendido darme cuenta que en mi grupo de trabajo no soy el único que piensa como piensa.
¿Con qué frase manejas tus angustias?
- Tranquilo, esto pasará y de alguna manera lo extrañarás. Nunca más volverás a estar tantos días seguidos en tu hogar.
¿Qué plan que tenías para este año has cancelado con absoluta tristeza?
- Con total y devastadora tristeza: Un viaje al norte del país, una rinoplastía e ir al gimnasio. Pero esto me ha hecho adoptar otros que no tenía contemplados como estudiar finalmente, portugués, uno de mis grandes pendientes. No podía morir sin terminar de aprenderlo.
¿En dónde está tu felicidad?
- En los momentos sencillos con la gente que quiero.
¿Qué lugar de la ciudad es el que más extrañas ahora que no puedes salir?
- Ninguno en especial, solo extraño caminar y caminar sin sentirme en constante peligro. Quizás aquella heladería con los sabores frutales, quizás aquel restaurante donde cobran barato y cocinan bien. Pero no son los lugares, sino la experiencia.
¿Si pudieras comprar un boleto y viajar al exterior adónde irías?
- Ahorita a ningún lado. Cuando pase esto y pudiese, serían muchos lugares! El primero: Brasil.
¿Qué parte de tu personalidad que no conocías has descubierto?
- Un día me sentí tan ansioso por estar encerrado que abrí la puerta exterior de la casa y me quedé viendo todo alrededor media hora, hasta sentía que abriendo la puerta podía respirar mejor. Se suponía que uno de mis sueños adolescentes era nunca tener que salir de mi casa.
¿Cuál ha sido tu sueño recurrente?
- El mismo de siempre, ser estudiante y que me falten muchos cursos por tomar.
¿Qué libro o película te ha acompañado durante el encierro?
- Libro, ninguno. Película, he visto muchas, varias buenas pero ninguna épica. Puedo incluir una serie? Sex education. Me divirtió, la segunda temporada es muy buena. Mas que días de libros o pelis, han sido días de videos de youtube y de juegos!
¿Qué cosa nueva has aprendido?
- El uso de programas de conferencia, a preparar pasta y también que pasar desapercibido no siempre es conveniente (creí que lo era, me equivoqué).
Describe en una frase tu encierro
-No hay mejor prisionero que el que no quiere salir.
Cuenta una anécdota insólita de tu cuarentena
Cuento dos:
1. Hubo una semana de fines de Febrero en la que sentí muchísima pena, sentí una genuina depresión, muchas ganas de llorar. No sabía por qué pero sentía que algo malo iba a ocurrir. Luego de eso se murió un familiar cercano, tuve una fuerte enfermedad, se desarrolló la pandemia y ahora mi estabilidad laboral pende de un hilo. Creo que tengo premoniciones de desgracias y creo que ni mis pesadillas han sido nunca tan creativas.
2. Siento que los muebles de mi cuarto se mueven. Sobre todo la silla de mi escritorio que cruje todas las noches. Pienso que está viva y la llamo Raquel. Si le cuento a alguien pensará que estoy loco y que soy un ejemplo de inestabilidad mental como resultado del confinamiento y del aislamiento social.
¿Cómo crees que será el mundo después del Covid19?
- Más limpio quizás y creo también que los escépticos sobre hechos de ciencia ficción lo seremos menos. La última vez que salí me detuve unos segundos a ver a mi alrededor y tras observar la escena (calles sin autos, personas con máscaras) me pregunté si esto acaso no era un mal sueño. Ahora creo que sí pueden haber virus mortales y también creo que un día un virus extraterrestre convertirá a todos en zombies, cosas por el estilo. Rompí mi escepticismo mental. Lo imposible en ese esquema, es posible ahora.
¿Qué piensas cuando te vas a dormir?
Mañana día en casa otra vez, como los últimos 80 +.
- Leer. Leo mucho pero poco de manera concreta. Leo muchas noticias, artículos, información útil, temas de actualidad e interés. Puedo sostener conversaciones de distintos temas porque soy indagador. Pero he dejado de leer hace buenos años obras, novelas, ese tipo de libros en gran cantidad como solía suceder antaño al punto que, si tuviese un escaparate de los libros leídos en los últimos años, éste sería precario. Aclaro que no me siento menos intelectual, es solo que mis tiempos libres los he dedicado en explorar nuevas formas de entretención y muchos junto a la persona que me acompaña. Aún así, en el fondo se que debería retomarlo pero entre el 'debería' y el 'si lo quiero hacer 'me pierdo en el intento. ¿De cuántas maravillas me estaré perdiendo?
-Ser más joven. Y no soy viejo, o bueno quizás sí para alguien de 20 pero no para alguien de 40. Estoy contento con las ventajas de mi edad. Cierta experiencia, cierta independencia, cierta madurez pero aún el suficiente tiempo como para concretar e ir por cosas base para el futuro, lo tengo de mi lado, aún no se me extingue. Aún así extraño pensar en la vida establecida como algo muy a futuro, cuando cada vez falta menos para ponerle una fecha fija a mis grandes desafíos, tipo vivir con mi pareja como punto de partida o de una buena vez por todas realizar los grandes viajes que siempre quise. O por fin involucrarme en el plan de labor social como miembro activo y perenne. (Si eso debe ocurrir a los 50, a los 30 ya no debería empezar a ser miembro de la fundación?) Cosas de ese tipo.
- Escribir. Y esto es lo que más extraño. Es un punto de desfogue eficiente. Un pensar en letras. Mis hojitas sueltas de niño que luego luego eran arrugadas, mi diario adolescente, mi blog 1, mi blog 2, el lado A, el lado B, al final todos han cumplido el mismo objetivo, plasmar en letras vivencias que quizás algún día reeleré para recordarme a mí mismo llegado el momento.
Este pequeño espacio personal e íntimo tuvo como finalidad narrar mi propia perspectiva del día a día. No he sido consencuente como al inicio y si fuese un foráneo, creería que los buenos momentos fueron un breve chispazo de hace ya varios años, pero no! O que todas las cosas importantes que viví son tristes. No es cierto, no lo son y sí que han pasado demasiadas cosas! Demasiadas experiencias, mucha vida en todos estos años. Momentos felices, tristes, fáciles y difíciles. Pero estoy aquí y quisiera decir que estoy de regreso al menos por un plazo medio.
Necesitaría llenar muchos espacios para entrelazar los posts publicados que son tragicómicos en su mayoría y así formar y hacer entendible la historia completa, pero lo cierto es que no sucederá puesto que narrar desde mi perspectiva actual todos los huecos que permitan entender muchos de mis momentos desesperados (XD), darles sentido y juntarlos con los momentos felices que he vivido a la par en estos años, no serían fieles a la realidad, ya pasaron y mi circunstancia cambia día a día.
Pero quizás no debo preocuparme por eso, el escribir siempre te lleva a evocar y evocar ayuda a completar las piezas del rompecabezas.
I came back. I'm not 23 anymore, I'm 30 but it's still exciting...
Despierto temprano, veo que aún está oscuro pero ya no puedo dormir, los últimos días han sido agitados y me invade una especie de adrenalina nerviosa. Creí poder tenerlo todo listo por ser vacaciones pero como siempre he dejado las cosas más importantes para el último, hemos dejado quiero decir, porque siempre lo hacemos. Siempre dejamos detalles que nos estresan a última hora. Decido levantarme, tengo que colocar algunas cosas que acabo de recordar en mi maleta pequeña.
No hago muchas cosas cuando me doy cuenta que el tiempo transcurrió con rapidez (como siempre los últimos años) y decido llamarlo. Me dice que ya está listo, que nos vemos en el aeropuerto. Me despido a la volada de los que encuentro en mi camino y ya se despertaron, la mayoría porque es lunes muy temprano.
Llega el taxi que pedí por teléfono (sí, odio Uber y todo eso, siempre me fallan), generalmente recurro a los taxis que pasan por la calle pero como es un viaje algo largo y me tiene que dejar dentro del aeropuerto pensé que sería mejor pedir uno de empresa (pero por teléfono, no por app). Voy en camino, el cual siempre pero siempre me parece largo cuando se trata de ir al aeropuerto. Paso por la zona donde trabajo, no la veía desde que salí de vacaciones y caigo en cuenta que pronto estaré de regreso, un sentimiento pasajero de flojera me invade, pero es reemplazado rápidamente por la adrenalina nerviosa de esta madrugada.
En el aeropuerto no me doy abasto para coger mi maleta y mochila al mismo tiempo que busco mi celular en el bolsillo. Intento llamarlo, digito su número el cual es el único, a parte del mío, que me se de memoria. No es necesario terminar, veo su nombre en la pantalla, me está llamando y me dice que está al frente mío, al fondo en una de las sillas del primer nivel, me hace señas con la mano. Lo logro divisar, me dice que no vaya, que el viene por mí.
Nos saludamos, lo veo algo nervioso o igual que yo, algo ansioso por el viaje. Nos dirigimos al counter, entregamos nuestros documentos y los check in impresos. Todo en orden, no nos dicen nada por las maletas, nos preocupamos más de lo debido. Lo miro, hace lo mismo y me dice '¿Ya ves?, me lo dice casi siempre, porque casi siempre me preocupo más de la cuenta. Pero soy así, me angustia no tener todo extremadamente planeado. Odio las sorpresas ingratas.
Todo pasa muy rápido y ya estamos en la primera escala. Caminamos con nuestras maletas en dirección a las escaleras eléctricas que te llevan al primer nivel de ese enorme aeropuerto. Veo el celular, falta una hora para volver a abordar, tiempo suficiente para comer algo. Recuerdo que me prometí en el viaje anterior, pensar más en los desayunos, pues él está acostumbrado a raciones generosas en la comida matutina. Le pregunto si siempre haremos lo del video, ir a comer afuera, me dice que sí. Sabía que me diría que sí, debe tener incluso más hambre que yo.
Lo que sucede a continuación es simplemente estar feliz, faltan minutos para llegar, finalmente, a ese lugar o zona del país que nos albergará por varios días. Miro sus ojos curiosos mientras se detienen en la pantalla en lo alto que indica que ya estamos sobrevolando nuestro destino final. Aterrizamos. Dejamos que la mayor parte de la gente salga, sacamos nuestro equipaje. Salimos del avión, el lugar, no lo hemos visto antes, es nuevo y por lo tanto, emocionante.
Tomamos un taxi y empezamos a apreciar por primera vez lo que habíamos visto antes en videos. El momento llegó y me invade la sensación de que el esfuerzo y la paciencia pueden desembocar en una experiencia buena como esta. No hay plazo que no se cumpla y ese día llegó. En el carro le hago una mueca de beso, me la devuelve, me dice que está contento y si me lo dice es porque lo está. Y además se cuando lo está. Y lo está.
Nos instalamos en el hotel, le digo que salgamos ya. Me dice que se duchará primero, que descansemos un rato, le digo que no, que salgamos, hay muchas cosas por hacer. Se tira en la cama teatralizando agotamiento, me jala, hago lo mismo intentando levantarlo y mostrándole la hora en mi reloj. Siempre, siempre pasa exactamente lo mismo y a pesar de saberlo lo repetimos una y otra vez en cada viaje, creo que es nuestra manera de estar felices. Volveremos a ser él y yo por pocos pero valiosos días. Amo este Abril, lo soñé desde hace meses y no hay satisfacción más grande que cristalizar tus planes, es un alimento al alma y psiquis.
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Esto nunca sucedió.
Hoy debía culminar el viaje, el cual ni siquiera inició.
Hoy mi celular nuevo debía estar lleno de fotos y mi mente llena de recuerdos. Nada de eso existe, ni el celular nuevo, ni las fotos ni recuerdos. Y realmente no se trata del viaje, se trata de los planes, se trata de la vida, del pasar sobre el tiempo y no del tiempo sobre ti.
Este año 2020 el mundo fue sacudido por la pandemia del Sars Covid-19, un virus altamente infeccioso que llegó (oficialmente) al país el 06 de Marzo. Nueve días después la población fue ordenada a entrar en un aislamiento social obligatorio, con la suspensión total de actividades no esenciales (salvo venta de alimentos y medicamentos) por un lapso de tiempo que se extenderá hasta casi los dos meses. Pese a esta radical medida, las cosas no han mejorado sino todo lo contrario, han ido empeorando al punto en que, en una semanas, nos debatiremos entre el miedo de salir y exponernos a la enfermedad o las graves consecuencias sociales, económicas y mentales que acarrean la detención de nuestras actividades comunes y cotidianas.
Expertos en epidemiología ya han adelantado con mucha claridad, que hasta que no exista una vacuna (prevista para el próximo año) nuestra forma de vida no será la misma. Deberemos (ya lo andamos haciendo) modificar nuestros hábitos sociales y conductuales hasta entonces y solo recién quizás, nuestra vida pueda ir regresando, poco a poco, a la 'normalidad'. Mientras tanto, nuestro precario sistema de salud ha quedado evidenciado y la real posibilidad de caer enfermo en estas circunstancias o enfermar a un ser querido, son un constante hincón a la fe y esperanza. Un descalabro mental que tiene en vilo a la humanidad.
Una molécula tiene domado al autodenominado ser más inteligente de la historia de este planeta.
Y si la pregunta es en qué queda todo lo primero, pues la respuesta es bastante menos que esperanzadora. NO LO SE. No se ni siquiera que pase mañana. Por lo pronto NO lo veo hace meses y en el mejor de los casos no lo veré hasta en algunas semanas más. El poco contacto entre todos ha hecho que las redes y plataformas web formen parte de esta sociedad que ha sido obligada a depender de el contacto virtual. Así se resumen nuestras relaciones sociales y en muchos casos (mi caso) afectivas. Pero aquí no hay culpables, al menos oficialmente no (lo siento teoristas conspiracionistas) ni siquiera es culpable el Sars-Covid-19 porque no se le puede llamar culpable a algo que ni siquiera es una bacteria, incluso no es un ser vivo.
Vaya ironía de la vida (y de la muerte) este año 2020 parece ser el guión de una película escrita por un ser perturbado y que ha querido atormentar nuestros días. El año negro.
Una canción de mierda para un año de mierda
Y me sentía triste a inicios de Febrero, no entendía por qué, quizás mi ser etéreo tuvo la premonición de que las cosas no serían ni por asomo como las imaginé. Dilución de la mente.
Si el amor es evolución y si mi mente va más alla de rimbombantes momentos etéreos y por el contrario goza al darle 'momentun' a vivencias sencillas...
...si un objeto vistoso me resulta desabrido y por tanto lo desdeño, y si en el polo opuesto la calidez de una mirada me redime, si una palabra sincera se superpone a tontos clichés ¿por qué al final de la jornada culmino la experiencia con un amargo sabor de boca?
Es que quizás espero poco o no espero nada pero sí me esfuerzo en 'dedicar'? El amor es dar sin recibir, pero ciertamente, no es renunciar.
Me amo a mí mismo, pero debo amarme más. De nada vale un accionar, de nada vale un momento dedicado, si no te sientes complementado.
Los momentos tristes llaman e invocan al acto de inculparse, a la baja autoestima, puedes empezar a creer que quizás eres monótono, aburrido, hastiante, puedes creer que quizás eres tonto, que una frase bonita es cuestión de iniciantes y no de gente asumida.
Pero el topic se responde solo luego de un corto análisis. Eres lo que eres y mereces lo que todo ser enamorado quiere: sentir el amor de regreso, cual boomerang.
Te amo Andréi y prometo lidiar con los sinsabores del caminar por verte complacido. Prometo ponerte en primer lugar en lo sucesivo, saciar tus necesidades y darte oportunidades sin miedos.
Dicen que el hablar en tercera persona es un razgo de los locos y debe serlo, porque me declaro desde ya, loquito por mí.
Feliz día de San Valentín a mí mismo. Y el siguiente será el mejor de todos, me lo juro.
Pero si en nada tuviese razón y existiese el cielo, deben existir los ángeles y mi abuela Feli debe ser uno de ellos.
Un besito hasta el cielo o como se llame el lugar donde estés. Fuiste muy noble y me quisiste mucho. Prometo esforzarme siempre por ser una buena persona y puedas estar orgullosa de mí.