Inicia Mayo, un mes cargado de preparativos y en el que hay que correr.
Mientras hacía mis trabajos de la Universidad, leí un escrito de uno de mis autores favoritos, Herman Hesse. No me llamó la atención por algo en particular sino más bien porque definitivamente plasma lo que este autor proyecta en todas sus obras ... la resolución de lo básico, la puesta en marcha de lo elemental, el vencer a la naturaleza psíquica del hombre que es el flaquear..
" Y me contó la historia de un
muchacho enamorado de una
estrella. Adoraba a su estrella
junto al mar, tendía sus brazos
hacia ella, soñaba con ella y le
dirigía todos sus pensamientos.
Pero sabía o creía saber, que una
estrella no podría ser abrazada
por un ser humano. Creía que su
destino era amar a una estrella
sin esperanza; y sobre esta idea
construyó todo un poema vital
de renuncia y de sufrimiento
silencioso y fiel que habría de
purificarle y perfeccionarle.
Todos sus sueños se
concentraban en la estrella. Una
noche estaba de nuevo junto al
mar, sobre un acantilado,
contemplando la estrella y
ardiendo de amor hacia ella. En el
momento de mayor pasión dió
unos pasos hacia adelante y se
lanzó al vacío, a su encuentro.
Pero en el instante de tirarse
pensó que era imposible y cayó a
la playa destrozado. No había
sabido amar. Si en el momento
de lanzarse hubiera tenido la
fuerza de creer firmemente en la
realización de su amor, hubiese
volado hacia arriba a reunirse
con su estrella."
