El último gran estreno de Disney es Maléfica.
La película pone en primera plana a la detestable villana de 'La Bella Durmiente', aquella bruja malvada que movida por el odio hechizó a la Bella Despierta, convirtiéndola en Bella Durmiente y a la cual solo pudo despertar el beso de un príncipe y colorín colorado todos vivieron felices por siempre.
Ayer fui a verla al cine con Vladimir. Estuvimos esperando por ella desde hace varios meses.
Pues bien, 'Maléfica' llega con la explicación más allá de la clásica historia o lo que llamo el 'Lado B' de la historia. Y vaya que todas las historias siempre tienen su Lado B. Absolutamente todas y es por ello que no se puede ver cuán grande es el iceberg solo por aquello que vemos sobre el mar.
El lado B de Maléfica es aquel en el que una decidida pero ingenua hada cayó en las redes de un puro pero con el tiempo transformado amor, lo cual le significó ser utilizada para satisfacer una angustiante sed de poder. A Maléfica le fueron cortadas sus alas, ese fue el precio por amar sin condiciones y también su condena a vivir años esperando la ejecución de una placentera venganza, que en realidad terminó significando para ella su redención a aquello que desde chica la motivó irresistiblemente: el amor.
Maléfica aprendió a reconocer al amor puro. Aprendió a que es aquel que se cultiva y es incondicional, que va más allá de géneros, edades, parentescos o intenciones. Simplemente es.
Esta película fue un emotivo 'post data' a la 'Bella Durmiente', su lado B y la villana no terminó convertida en heroína, simplemente conocemos mejor a Maléfica y de pronto y en cuestión de segundos, la villana nos cae bien, el rey se convierte en el antagonista y el príncipe pasa a ser irrelevante. El castillo pasa a ser sombrío y el páramo el paraíso. Aurora es coronada reina y Maléfica recupera a la verdadera Maléfica. Nunca dejó de serlo en realidad, solo tenía puesto un majestuoso pero pesado disfraz, recuperó sus alas y fue feliz. El disfraz de malvada ya no fue necesario, toda su personalidad construida terminó haciéndose trizas ante el amor. Ahora tenía más temple y seguía creyendo y sintiendo amor.
Como pocas veces, mi concentración en la película fue casi total. Se me quedó grabado el diálogo de una de las escenas, que por cierto me produce cierta fascinación/emoción/sorpresa/temor/sonrisa al final.
Aurora está rodeada de los espíritus del bosque. Éstos huyen cuando sienten una fuerte presencia.
Aurora observa con sigilo, sabe que hay en la oscuridad alguien escondido.
Aurora: Hola? Sé que estás ahí... no tengas miedo.
Maléfica: (sonríe ante la inocencia de la frase de Aurora) No tengo miedo.
Aurora: Entonces ven aquí.
Maléfica: (se sorprende por la determinación de Aurora)... Si lo hago me temerás.
Aurora: Acércate.
Maléfica se acerca y se deja ver. Aurora se sorprende al verla, pero no se asusta.
Aurora: Sé quien eres
Maléfica: ¿Lo sabes? (se sorprende)
Aurora: Eres mi hada madrina!
Maléfica: ¿Qué?
Aurora: Yo sé quién eres. He estado observándote toda mi vida. Tu sombra, me ha estado siguiendo, desde que era pequeña.
Maléfica se queda sorprendida...
Esta escena me produce muchos sentimientos. Creo que me impacta la falta de temor desmedido de Aurora y la sorpresa de la 'villana' ante la reacción de la primera.
Hay entre muchas, dos escenas que me pusieron las emociones a mil. La primera es aquella donde Maléfica despierta y se ve sin alas. Grita, se siente desposeída. Sabe que perdió de la manera más vil, algo que probablemente nunca recuperará. Se burlaron de ella. Le cortaron las alas, no se siente igual ... perdió la fe en el amor. En el verdadero. Concluye que no existe. No podría ser de otra manera. Lo entregó todo y no solo fue un falso amor, sino que además le fueron arrebatadas sus alas.
La segunda es aquella en la que Maléfica sabe que es tarde para llegar al castillo y así proteger a Aurora. El hechizo por ella conjurado hizo efecto y la princesa ahora duerme. Maléfica sufre, en su cerebro solo hay información de que seguramente 'dormirá para siempre', ya que no existe 'el verdadero amor'. Desesperada va al castillo, va hacia donde la Bella Durmiente, la ve dormida, intenta que un príncipe la despierte. Al no surtir efecto acude hacia ella y le da un beso, tal vez el de despedida. Aurora despierta. Maléfica la amaba. Aurora despertó. Maléfica se sorprende, quizás solo un segundo luego no tanto. Se da cuenta que por Aurora hizo cosas que ni por ella misma. Claro que sí. Ella misma se condenó a muchos años de oscuridad ejecutando su venganza. A Aurora en cambio la exilió e hizo que tuviera años felices lejos de su ambicioso padre. No había día en que no la cuidara y vigilara. Maléfica nunca había dejado de amar. Luego de que Aurora le pidiera vivir para siempre en el páramo, Maléfica decide no usar más la corona. No tenía sentido cargarla, ella aparentó ser la reina para no redimirse nunca ante el traicionero rey de turno, pero siempre se había redimido ante el amor. Fue recompensada. Coronó a una reina. Ya no importaba si los demás la tenían de estrella o no. Ya no importaba si el resto de seres la elevaban o admiraban o no. Su mundo se llenó de luz. Tenía nuevamente alas para volar cuando quisiera, aunque no había mejor lugar para ella que su perenne paraíso. Hubo desde entonces mucha luz respecto a su concepto del amor.
Esta escena me produce muchos sentimientos. Creo que me impacta la falta de temor desmedido de Aurora y la sorpresa de la 'villana' ante la reacción de la primera.
Hay entre muchas, dos escenas que me pusieron las emociones a mil. La primera es aquella donde Maléfica despierta y se ve sin alas. Grita, se siente desposeída. Sabe que perdió de la manera más vil, algo que probablemente nunca recuperará. Se burlaron de ella. Le cortaron las alas, no se siente igual ... perdió la fe en el amor. En el verdadero. Concluye que no existe. No podría ser de otra manera. Lo entregó todo y no solo fue un falso amor, sino que además le fueron arrebatadas sus alas.
La segunda es aquella en la que Maléfica sabe que es tarde para llegar al castillo y así proteger a Aurora. El hechizo por ella conjurado hizo efecto y la princesa ahora duerme. Maléfica sufre, en su cerebro solo hay información de que seguramente 'dormirá para siempre', ya que no existe 'el verdadero amor'. Desesperada va al castillo, va hacia donde la Bella Durmiente, la ve dormida, intenta que un príncipe la despierte. Al no surtir efecto acude hacia ella y le da un beso, tal vez el de despedida. Aurora despierta. Maléfica la amaba. Aurora despertó. Maléfica se sorprende, quizás solo un segundo luego no tanto. Se da cuenta que por Aurora hizo cosas que ni por ella misma. Claro que sí. Ella misma se condenó a muchos años de oscuridad ejecutando su venganza. A Aurora en cambio la exilió e hizo que tuviera años felices lejos de su ambicioso padre. No había día en que no la cuidara y vigilara. Maléfica nunca había dejado de amar. Luego de que Aurora le pidiera vivir para siempre en el páramo, Maléfica decide no usar más la corona. No tenía sentido cargarla, ella aparentó ser la reina para no redimirse nunca ante el traicionero rey de turno, pero siempre se había redimido ante el amor. Fue recompensada. Coronó a una reina. Ya no importaba si los demás la tenían de estrella o no. Ya no importaba si el resto de seres la elevaban o admiraban o no. Su mundo se llenó de luz. Tenía nuevamente alas para volar cuando quisiera, aunque no había mejor lugar para ella que su perenne paraíso. Hubo desde entonces mucha luz respecto a su concepto del amor.
Y colorín colorado...


