miércoles, 23 de julio de 2014

NIGHTMARE


Pesadilla.

Hace más de un año tuve la primera alusiva al mismo tema.

Este año, en menos de una semana he tenido dos parecidas.

La primera fue relacionada a una sensación de decepción mezclada al mismo tiempo con duda. Aquella duda que trata de convencerte de que lo evidente y comprobado no lo es en realidad. 

Ayer dormí temprano, bastante temprano en relación a mi horario habitual. Hoy desperté muy temprano, normalmente no suelo hacerlo pero hoy sí quise despertar temprano para escapar de la pesadilla que tuve esta madrugada.

No recuerdo cada detalle como sí los recordaba al despertar, pero sí el escenario. Era mi casa. Habían muchas personas. Toda mi familia, además de Vladimir y alguien de nombre Patricia.

Era todo muy confuso. Sentía opresión. Algo no estaba bien. Me acerqué hacia una habitación para buscar a Vladimir pues teníamos que salir a comprar algo para comer y que habíamos acordado con anticipación, un tipo de pizza que él me prometió iríamos a comer a un fast food. Vi que ahí estaba esa mujer llamada Patricia, conversé con ella un momento. La noté algo fastidiada, quizás caprichosa. Me habló sobre Vladimir, me dijo que se estaba duchando... y que era su pareja. La noticia me sorprendió, no dije nada más.

Luego me dirigí a la cocina. Abrí el refrigerador y vi que habían dos cajas de pizza. Una del fast food al que se supone iríamos y la otra era de otro restaurante similar. Extrañado, probé ambas. No sentí el sabor, tenía un nudo en la garganta, en realidad no prestaba atención a lo que comía, me sentía acongojado. Estaba comiendo por comer. Y en ese momento pensaba que como así habían comprado esas pizzas. Me refiero a la coincidencia (estaba por ir a comer una y resulta que ya había una en mi casa).

Salí al jardín. Tendría que esperarlo, pero no lo hice, caminé y caminé hasta llegar a un lugar donde preparaban pizzas.

Durante el camino escuchaba música y pensaba. Me sentía cansado porque era una subida, un lugar algo lejano. Me sentía también desacostumbrado a caminar solo, pero tenía necesidad de hacerlo. Estaba triste, porque sabía que tenía que ejecutar algo que inevitablemente sé que haría en aquel tipo de circunstancia. 

El lugar no se parecía en nada a un fast food, era más un lugar cualquiera donde venden comida rápida. Creo que hice un pedido. Me dijeron que espere. 

Luego caí en cuenta que tal vez Vladimir estaba esperándome creyendo que aún me encontraba en la casa. No se por qué pero encontré un teléfono público y lo llamé, el teléfono no servía y no encontraba otro. Me desesperé un poco. Marcaba los números con desgano, casi sin fuerza en los dedos. 

Luego vi una tienda lejana, fui hacia ella.  Había un teléfono público. Marqué nuevamente el número. No contestó. Luego lo vi acercándose. Me sentí aliviado.

Se acercó a mí, me habló. Le respondí. Me sentí otra vez triste y evoqué la misma sensación de la primera pesadilla, hace algunos días atrás cuando le pregunté aquella vez 'donde había estado el lunes'. Esta vez no pregunté nada, solo lo escuchaba y no tenía ganas de hablar.

Luego desperté.



Tener una pesadilla es algo feo. Pero más aún lo es la sensación que persiste luego de despertar ... ya pasará.