No puedes hacer feliz a alguien, si tu no eres más que un cascarón viviente, sin interior, sin relleno, sin sustancia, sin ninguna clase de aderezo.
No puedes hacerle feliz si eres un ente volátil, un ser etéreo, que vive porque debe vivir, que camina por caminar, que respira por respirar.
Ando perdido en mi propia mente, me cuesta trabajo asimilar el no ver nada cuando intento mirarme en un espejo.
Me detengo horas en encontrar una respuesta. La susurro, la pronuncio, la hablo más fuerte:
'No existo, hace tiempo morí, soy una ilusión'.
Prefiero perderme perennemente en el ritmo de un Zoom.
No existo. Me dejaré ir.