Cuando era chico y nos obligaban a participar de los talleres extracurriculares, decidió participar en el Club de Ajedrez del colegio.
Empecé de cero y terminé agarrando práctica y desenvolviéndome bien a esa actividad, considerada deporte. Competí internamente y me fue bien, hasta que un día decidí dejarlo para siempre porque tampoco era algo que me fascinaba. Creo que ya hasta olvidé como jugarlo, pero entre sus requisitos está el armar siempre una buena estrategia y el observar detenidamente el juego del oponente, teniendo siempre en claro que cada jugada o movimiento puede llegar a cambiar completamente la situación.
La vida es como un juego de ajedrez, cambiando en cada movimiento.
O el clásico: 'La vida es como el ajedrez, piensa bien lo que vas a mover' (ya me tienen harto con sus memes jaja)
Luchas, te rindes, atacas, te atacan, te arriesgas, esperas, piensas, estás atento, te distraes, pierdes, ganas.
Ganas?
... Ganas!
Pero ... no es del todo cierto eso de que en la vida 'hay que perder o ganar' necesariamente. Es decir, efectivamente, sí ganas o pierdes, sí te ganan o sí te pierden, sí te haces ganar o si te haces perder, pero como la naturaleza misma, en la vida los sentimientos se encuentran en una especia de limbo. Un escenario en el que el objetivo es simplemente darlos y recibirlos. Disfrutarlos.
El amor y el cariño no deben representar ganancia o pérdida. El amor es amor. No necesita un adjetivo ni palabra al costado porque el amor lo es todo.
Felizmente en la vida no estamos obligados a ser peones o alfiles, reyes o reinas, caballos o torres (a pesar de los parecidos físicos jaja) podemos hacer de todo. No estamos limitados por movimientos. Y tampoco estamos en constante guerra. Nuestro único desafío es sobrevivir y felizmente en la vida encontramos más actividades además de 'luchar por sobrevivir'. Nosotros a diferencia de las piezas, soñamos, creemos, queremos, deseamos, amamos.
Debemos estar siempre alertas por pelear en pos de lograr un minuto más de vida, es nuestra condición y desafío natural, pero debemos ser lo suficientemente humanos para entregarnos a nuestros sentimientos sin pensar en estrategias o misterios.
A veces las cosas que parecen ser las más complejas, son en realidad las más simples.
Eso sí, resulta irónico pero 'en el ajedrez, como en la vida, el adversario más peligroso es uno mismo...
... y en la vida, al contrario que en el ajedrez, el juego continúa después del jaque mate'.
Vivamos ... en el mundo y no sobre un tablero. Con cierto temor a sobrevivir, pero nunca a sentir.
Luchemos como peones, obreros de nuestro propio destino y amemos como reyes y reinas y no al revés.

