Hoy martes asistí a un taller en el Grupo 20 que está dividido en ocho temas. No pensé ir pero me llamaron y ya que tengo tiempo libre justo los días que los dictan pensé que no perdía nada yendo, es algo no muy común, pero por eso mismo decidí ir jeje. Además, que a partir de Marzo estaré demasiado ocupado como para atender este tipo de actividades y prefiero aprovechar bien el tiempo y hacer todo lo que pueda durante estos días de vacaciones.
Bueno el primer tema fue el perdón.
REFLEXIÓN: EL PERDÓN
¿Qué es el perdón?
- 'Acción de perdonar, remisión de la pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda u obligación pendiente'.
He aquí un gráfico representando nuestro 'corazón':
Nuestro corazón, es un profundo mar de secretos. Nuestro corazón está lleno de muchas cosas. Ya uno en la juventud tiene un corazón con mucho dentro, y mucho también por llenar.
Lamentablemente no solo nos topamos con personas y experiencias positivas en la vida. Sino también con aquellas que nos dejan heridas y dolorosas lecciones. Es algo inevitable en todo ser humano. Todos hemos pasado por situaciones que han movido nuestro mundo y que podemos o no recordar con tristeza pero sí han sido situaciones muy complicadas en nuestras vidas.
Todo ello forma parte de un PASADO. Nuestro pasado.
Nuestro pasado es importante porque nos enseñó y enseña. Es necesario siempre rescatar la lección aprendida de cada experiencia y que ésta nos haga tener más fortaleza. 'Lo que no te mata te enseña' pero vaya que duele y si con el tiempo acumulamos malos sentimientos, tristeza, dudas, remordimientos, dolor ... pues eso va convirtiéndose en rencor. Si dejamos que el rencor habite en nosotros, irá ganando espacio en nuestro interior y no nos permitirá disfrutar de las cosas buenas que podamos ir atesorando en nuestro corazón.
Es como una mochila, podemos poner de todo en sus diferentes bolsillos y vale la pena siempre y cuando su contenido sea positivo y necesario. Pero si llenamos la mochila de una gran e insulsa roca (rencor) cada vez más grande e inmensa, pronto no quedará espacio para seguir guardando cosas nuevas y llega el momento en el que las experiencias del presente terminan en el olvido por falta de espacio.
Nos convertimos en personas que llevamos una gran roca en la espalda, la cual nos evita disfrutar de nuestro presente. Y vivimos intentando disfrutar del hoy sin éxito, porque cargamos con algo insulso del ayer.
Pero no es una tarea fácil y aquí aplica la alegoría del envase con agua.
Supongamos que tenemos un envase con agua (botella). Esta botella tiene agua hasta la mitad. Pero con el paso del tiempo, ha sido llenada también con hojas secas hasta su pico. No cabe nada más. Al estar repleta por agua y por hojas secas, no hay espacio para colocar algo más en su interior.
Es evidente que la única manera de permitir que algo nuevo ingrese a su interior es eliminado lo que no sirve, es decir las hojas secas. ¿Cómo se podría entonces lograr sacar las hojas del interior de la botella sin vaciar el agua que allí también se encuentra?
Hay una manera: llenando de más agua aquella botella y las hojas saldrán poco a poco.
El agua son las vivencias positivas, las lecciones de sucesos alegres o tristes, pero enseñanzas para la vida. Y las hojas secas son los sentimientos negativos, el resentimiento, el rencor, esas ideas que una y otra vez se nos presentan y que día a día pueden ir creciendo y atascándose dentro nuestro.
Todos los corazones tienen o tuvieron alguna vez heridas y por lo tanto cicatrices.
Las cicatrices estarán siempre allí para recordarnos nuestras caídas. Para recordarnos además que nos levantamos. Y para recordarnos también qué errores no cometer en el presente y futuro. Las caídas son buenas, porque nos enseñan cómo caer y porque nos enseñan a saber cuidarnos mejor cada vez.
Pero una vida sin agua y sin más espacio para ella es una vida vacía. Pues nos convertimos en fantasmas de nuestro propio pasado y aquello no nos deja disfrutar de nuestro día a día como deberíamos, sino que lo hacemos con miedo, con dudas, con tristeza algunas veces o con poco optimismo.
Llenemos de agua fresca nuestras vidas!
PERDONAR.
A medida que crezcas y sigas creciendo, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.
Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
El perdón es una expresión de amor.
Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón libera de ataduras, que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan, pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.
El perdón no es olvido, lo es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien quien te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, de hecho aquello puede ser hasta nocivo a largo plazo. El perdón es únicamente para ti y para nadie más.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien quien te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, de hecho aquello puede ser hasta nocivo a largo plazo. El perdón es únicamente para ti y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta, pues lo más probable es que esta persona no cambie.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas hasta el resentimiento. Te tiene encadenado.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas hasta el resentimiento. Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar sin 'expectativas', sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y energías en una disculpa que posiblemente jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón, pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado y quien tiene el control de nuestra vida es el ego.
Ego que quiere a toda costa castigar al agresor.
Ego que quiere a toda costa castigar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado.
Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.
Al esperar una disculpa, que se acepte el error, nada de eso cambiará los hechos. Solo estamos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario. Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptamos que somos aprendices. Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Aceptamos que somos aprendices. Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Perdona para que puedas ser perdonado,
recuerda que con la vara que mides, serás medido.
recuerda que con la vara que mides, serás medido.

