Candy es sin duda el dibujo animado preferido de todos los tiempos de las niñas ochenteras, noventeras y una que otro del nuevo milenio y por qué no, de algunos niños también como yo, que fuera de prejuicios en esos tiempos, mirábamos aquel dibujo por el simple hecho de que tenía cierta fascinación por la tímida Annie y quería tener una mascota igual a Clin y también un 'Padre Árbol' si fuera posible.
Toda la chiquillada reía y lloraba por cada aventura de Candy White. Todos odiaban a Neil y Lisa cuando le hacían maldades y todos celebraban cada día feliz de aquella niña rubia e hiperactiva.
Lo cierto es que el último capítulo sorprendió y emocionó a todos y a mí me confundió. En él, Candy descubre una gran verdad y es que el ermitaño y protector William, del que ella se enamora, había resultado ser el misterioso y escurridizo tío abuelo. La serie termina con un beso entre ambos y conmigo rascándome la cabeza al no entender como un tío abuelo puede ser tan joven y como alguien tan mayor se besa con Candy, que hacía cinco o seis meses atrás era tan solo una bebé, mientras que desde entonces el tio abuelo ya era un tio abuelo.
Pero William no fue el único amor de Candy, antes se enamoró en orden cronológico-descendiente de Terry, de Anthony (el de las gaitas) sin dejar de mencionar los constantes coqueteos con Neil y sus hermanos.
Aquella sonrisita inocente y risueña engatuzaba a quienes la conocían y Candy toda graciosa y tierna, pasaba sus días siempre riendo, de vez en cuando sufriendo y sintiéndose linda.
Candy no merece que su nombre sea usado lustros después para describir a las 'Candys' por naturalización, porque si bien ella coqueteó con muchos, no tuvo la culpa de que Anthony muriera, ni que Terry fuera un niño mimado e inseguro, ni que Neil fuera un espeso, ni de ignorar que William era el tio abuelo que tanto buscaba. Candy simplemente fue por la vida alegrando a todos y buscando al amor de su vida, que presumimos, terminó encontrando al final de la serie en una cabaña en medio del bosque.
¿Pero a quiénes se les dice Candys?
Animado por la letra de un reggaetón de moda. Se les dice Candy a las muchachas traviesillas.
En cristiano, a las chicas 'casquivanas' de 'cascos ligeros', a aquellas a las que les gusta ser el centro de atención, a las que les gusta gustar.
A las que les gusta ir por la vida repartiendo besos, miradas coquetas, a las que les gusta despertar mas que buenos deseos. a las que les gusta manipular cerebros llenos de fuego. Son aquellas que se sienten realizadas acumulando conquistas, son aquellas a las que les gusta ser una suerte de 'reinas del ganado'. No tienen escrúpulos, no hacen distinción. Quizás no estarían con este o aquel, pero gozan captando su atención.
Las Candys ríen, se emocionan a solas recordando sus conquistas diarias. Se entristecen si no sienten miradas. Les gusta hacerse sentir. Usan muchos recursos. No pueden estar tranquilas, son hiperactivas. Se crean dramas, les gusta ser las protagonistas. Les gusta estar en el boca a boca. Les gustar de vez en cuando contemplar miradas de asombro cuando cuentan pasajes de sus vidas. Hacen llamadas. Hacen desaires. Son como el perro del hortelano a veces, no comen ni dejan comer. Les desespera no tener a alguien tras sus pasos. Se retuercen cuando no cumplen sus caprichos. Mueven cielo y tierra, tierra y cielo. No pueden estar tranquilas ... son Candys.
Todos tenemos seguramente a alguna conocida que lo es, su instinto 'candiesco' muchas veces las traiciona. Pueden ser muy evidente o pueden esconderse tras una fachada. Les dicen Candys y sonrien porque se sienten atrevidas, arrebatadoras, osadas y manipuladoras. Otras se ofenden ante los demás pero sonrien en secreto. No quieren cambiar ni piensan hacerlo. Qué aburrido sería! dicen ellas.
Es su forma de ser, serán Candys hasta que llegue un William, aún sabiendo que lo más probable y casi seguro, es que nunca llegue o que si existe, lo que menos quisiera es tener consigo a una Candy.
uhhhhh .... !
.jpg)