La vida está llena de preguntas y por ende llena de respuestas.
Esta fue una semana ajetreada y este viernes tuvo una tarde muy agotadora.
Mientras me enfrentaba a una exodoncia que se complicó en sobremanera, deseaba en ese instante, ojalá no estuviera haciéndola, pero al mismo tiempo el hecho de estar en plena acción no me dejaba más alternativa que continuar.
Mientras me enfrentaba a una exodoncia que se complicó en sobremanera, deseaba en ese instante, ojalá no estuviera haciéndola, pero al mismo tiempo el hecho de estar en plena acción no me dejaba más alternativa que continuar.
Las dificultades hacen estallar la adrenalina a mil y hasta sudar a la hora de la hora. Pero pasan los minutos y la sensación de alivio tras enfrentarlas puede llegar a ser deliciosa y mucho mejor que aquella que queda cuando uno no lo intenta.
Ya tranquilo en la noche pese al resfrío del que espero recuperarme a la brevedad, me pongo a pensar que las mejores respuestas a las grandes preguntas no me las dan otras personas. Las mejores respuestas las obtengo de la realidad.
