lunes, 15 de junio de 2020

DOMINGO RETRO

Los domingos de este año han sido extraños.

Uno por ahí me agarró viajando, el resto han sido o particularmente quietos o como éste, días de descanso en el que uno busca 'ponerse al día' en las cosas pendientes. No sé si es el haber estado desacostumbrado a sentirlos como 'feriados' pero son particularmente parecidos entre sí: Inician tarde, se ocupan en la tarde y en la noche no hay más que silencio. Un extraño silencio en tiempos de virus mortal.

Y es extraño y te sume en un mood igual de extraño. Es una llamativa quietud. Es un periodo de tiempo en el que puedes llegar a oír una aguja cayendo al suelo y que podría confundirte con un ficticio estado de quietud generalizado. Pero no, no hay tal quietud, por allí andan todos, en silencio, pero muy al acecho. Al acecho de todo.

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Soy un retro lover. Bueno, quizás no de manera estricta. Hay cosas retro que no me gustan y no creo que el tiempo pasado haya sido necesariamente mejor al actual. Sí han habido cosas positivas y que ahora no están más, pero podría haber existido un mundo sin internet, sin una pc o sin llamadas ilimitadas? La respuesta es bastante obvia y en realidad, al menos en mi caso, no fue hace mucho. Sin embargo aún sin todo eso, se podía ser feliz, es un hecho.

Soy fan de extrañar. Soy de los que valoran mis épocas pasadas pero no al extremo de vivir aferrado a ellas. Por el contrario, tengo adicción a no desperdiciar el presente porque se que será el pasado de un tiempo futuro. No me aferro a lo que pasó, se pasar páginas, la vida continúa, pero me gusta coleccionar recuerdos. Y soy muy nostálgico de ellos.

La música es una manera de transportarse a escenarios y momentos. Es casi mágico. Algunas veces el recuerdo es tan vívido y los detalles que se vienen a la mente son tan minuciosos que puedes llegar a  sentir escalofríos. En cambio hay otros que si bien te llevan a cierta experiencia, no haces más que reír al reparar en que aquello que fue tan profundo en sensaciones alguna vez, ahora no es más que un vago recuerdo de algo totalmente extinto, de algo muerto.

Aquí algunas de mi adolescencia. No las pongo en orden cronológico porque no quiero maquinar, solo escribir conforme llegan a mi mente y se suceden en mis recuerdos. Si un día padezco de Alzheimer y alguna de estas me hacen oír, un rayo de lucidez en mi cerebro se encendería:


Años 2003/2004. Sí, dos años reproduciendo la canción en el Windows Player de mi computadora una y otra vez cada día mientras hacía mis tareas. Y tratando de descifrar la letra en inglés, poniendo pause y play cada cinco segundos. Creo que encontré esta canción en un mix de temas en inglés en un cd pirata que compré en el centro de la ciudad. No sé por qué tengo tan arraigada mi etapa escolar, encontrándose mi mente en una especie de nostalgia/felicidad/demasiada tristeza. Quizás fui soñador, feliz y muy triste a la vez. No puedo negarlo, oía esta canción estando muy triste, incluso a veces estando muy triste, pero de alguna manera me consolaba dándome cuenta que en la vida las cosas son o no son. Vaya dilema existencial no? Vaya que la cantaba con el bobo. Ternurita. 


Qué hermosa canción. La quiero oír en un viaje con Vladi. En una noche en la que el paisaje sea hermoso y estemos viendo el cielo, una noche en la que nos sintamos felices. La quiero oír con él  porque esta canción tiene un pedacito de mí. La he cantado por horas de adolescente pensando en que algún día, muchos años después, la oiría siendo feliz. 
De adolescente es toda una aventura ir solo a un lugar que no sea tu escuela o tu casa. Y ahí estaba yo en el año 2005, sintiéndome grande. No lo era, era un simple chiquillo algo iluso, bueno muy iluso, flaquito y muy alto, sintiéndome grande pero teniendo miedo de la responsabilidad que eso conlleva. Mi máxima aventura era salir al cine con los amigos del colegio y quedarme un rato más en la puerta de la casa conversando. Luego de pensarlo por varios minutos, la puse como mi canción favorita en el Slam de fin de año que una compañera me hizo llenar. Era Noviembre, le puse puntos suspensivos al nombre de la canción en ese renglón. Alguien le puso "


Me ofrecieron una beca para estudiar inglés, era por un mes. Era mi redención, lo había odiado en la primaria. La experiencia se extendió por tres años. En la Navidad previa había recibido de regalo un cd de música. Maroon5/ 'Songs about Jane' Qué hermoso título. Amaba esta canción pero no la entendía totalmente. Meses después caminaba por la avenida La Salle, de regreso a casa, cantándola en voz baja, religiosamente, todos los días. Mi outfit favorito estaba compuesto por una casaca roja (una que mi padre, al que no veía mucho, me había regalado de una famosa tienda y que al inicio no me gustaba), un jean celeste, un polo blanco y unas zapatillas cafés. Estudiaba por las tardes. A la hora que pasaba por la avenida La Salle, iba cayendo el Sol. Y yo ahí, cantando esa canción que me se de memoria completamente (debe ser de las pocas incluso en mi idioma). Año 2007, era muy solitario, disfrutaba de esa soledad y también era muy tímido y soñador. Además, me sentía muy joven. Mis compañeros eran chicos que o bien habían acabado el colegio hacía relativamente poco como yo o lo estaban por hacer. 


Recuerdo clarísimo. Esta canción la oí por primera vez cuando paseaba por una tienda de ropa que quedaba junto al único cine moderno de la ciudad. Era el 2003 y le pregunté a la amiga con la que estaba si sabía como se llamaba, me dijo que no.
Bueno, para contextualizar, debo decir que era muy fan del grupo Sin Bandera. Era mi grupo favorito y me sabía todas las letras de sus canciones. Esta, Amor Real, me hacía sentir particularmente bien. Es como un himno al amor verdadero. Desde chico he creído en que el amor verdadero perdura y no me equivoqué. Quisiera retroceder en el tiempo y decirle a mi yo de hace 17 años que no estaba equivocado. Amo a mi pareja y los años, el tiempo con sus altos y sus bajos, con sus dificultades y momentos plenos, alegrías y tristezas, con sus errores, con mis errores, no han hecho más que darme certezas. Estas últimas semanas he estado sintiéndome distinto respecto a importantes decisiones en mi vida sentimental y planes de vida relacionados. Quizás, mentalmente y psicológicamente, estoy pasando a otra etapa (no es broma, me siento diferente) pero es otro tema del que quizás escriba más adelante.


Año 2003. Salía del colegio. Garuaba. Aún así fui por uno de los acostumbrados sánguches veganos del restaurante Día Verde, el cual antes era vegetariano. ¿Acompañante? Generalmente una amiga/aliada de estudios. Y además del excelente sabor del sánguche, la conversación. Siempre me ha gustado conversar, no necesariamente de mí, puede ser de cualquier cosa. Pero solo tengo un requisito: que el acompañante sea alguien que tenga algo que decir. ¡Qué buenas charlas aquellas! Y luego iba por mis láminas escolares o novelas a los estancos para las tareas de literatura. Sonaba 'Rosas' de La Oreja de Van Gogh. Me reecontraba conmigo mismo, recuperaba mi autoestima. Qué año tan bello, los años -3 siempre han sido años de cambios, de renovaciones y de volver a creer en la vida. 



Tengo muchas canciones más, esto es nada, y solo de unos cuántos años. Jamás acabaría. Por ahora me detengo, quizás el próximo domingo también sea retro. Amé hacer esto, volé. Y me gusta volar.