¿La vida es dulce?
La vida es todo, tiene todos los sabores, posee hasta las más increíbles combinaciones.
Un delicioso y adictivo sabor es el dulce. Ese original, real, sin máscaras ni barreras, ese que es tan natural que te permite a ti serlo también.
Ese que es tan agradable que simplifica tu vida, te da tranquilidad y paz. Que te impulsa y no te limita, que te eleva y no te critica, que te construye.
Sentir su dulzor es siempre remedio hasta para el día más agobiante.
Sentir su dulzor es remedio hasta para el cuadro más terrible de ansiedad.
Sentir su dulzor te desconecta, te eleva, te abstrae, origina en ti unos segundos de amnesia...
pero no es duradero. El dulzor es parte de la vida, mas no es la vida misma.
LA VIDA ES DULCE SI TÚ PERMITES QUE SEA ASÍ...
Vengo jugando desde hace algunos días el adictivo 'Candy Crush', un juego de Facebook que en apariencia es cero aporte, pero realmente puede llegar a ser un verdadero desafío.
Esta semana fueron dos frases las que me hicieron pensar:
- Recuerda que la vida es como Candy Crush, nunca termina!
- Recuerda que Candy Crush nos enseña que los niveles más difíciles de la vida siempre tienen solución (en tu caso el nivel 23) no te rindas!
Dicen los entendidos en la materia 'candycrushense' (aquellos que ya cuentan sus niveles en centenas) que el primer gran nivel para pasar es el 33 y yo tropiezo una y mil veces desde hace tres días con el 'papaya' 23.
Y para terminar este post, otra frase dulce de la semana que cada vez que la escribo me permite sonreír (señal inequívoca de algo dulce) ...

