sábado, 7 de febrero de 2026

DOÑA SINHAZINHA

Desde hace algunas semanas, llevo viendo la teleserie o novela brasileña 'Gabriela', una serie de época. La verdad es que tengo una marcada fascinación por las historias de época. La razón? No lo tengo claro. 

Pienso que me gusta ver cómo funcionaba la sociedad hace muchas décadas o siglos (antes de mi existencia). Además de eso, estas historias repercuten en mi dilema existencial de la corta vida de un ser humano y lo cambiante de las idiosincracias a través de la historia. En ese contexto y en medio de las idas y venidas de la novela, ocurre una trágica historia de amor. 

El caso de Doña Sinhazinha. Ella, una mujer devota, muy religiosa pero así mismo empática y muy amable con el pueblo donde vive, Ilheus. Verdaderamente un encanto de señora, si bien llena de prejuicios y temores por la realidad cultural en la que le tocó vivir, pero así mismo una ciudadana respetuosa con todos y llena de candidez. El gran problema de Doña Sinhazinha, interpretada por la famosa actriz brasileña, Maite Proença, es básicamente que tiene una vida sentimental muy triste y dura.

Si bien vive acomodadamente, su esposo, el coronel Jesuino es un tipo absolutamente errático, machista, cezgado y malvado. Entre otras cosas, considera a la mujer como un ser inferior y que solo sirve para mantener la casa en estado óptimo y para satisfacerse sexualmente. 

Resulta realmente chocante ver como este personaje maltrata y minimiza de una manera cruenta a la pobre señora, arrinconando sus sentimientos e invalidándolos perennemente, reduciéndola a ser un objeto. Pero en medio de una vida triste y llena de resignación, un buen día la doña conoce a un dentista, con quien crean en primer lugar un amor idílico y platónico, el cual se va alimentando del trato del día a día hasta finalmente convertirse en una relación que rompía todos los esquemas de la época. 

Un romance transgresor entre una señora y un joven dentista, si bien cuasi maravilloso, empañado por la dura realidad que significaba para ella el cometer infidelidad. Ambos personajes logran mantener su relación en secreto por un buen tiempo, en el cual la noble señora conoce un amor respetuoso, recíproco, lleno de encanto y aceptación. Logra sentirse especial, amada y admirada, todo lo contrario a su relación formal. 

Pero como en las historias de este tipo, adelantadas para su época, siempre ocurre una tragedia, el malévolo coronel Jesuino, su eposo, un día descubre que su mujer le es infiel y no tiene mejor idea que salvar su honor, asesinando a los amantes a quemarropa. 

Shock total, todos los espectadores debemos haber quedado impactados por el triste desenlace y al mismo tiempo atados a una extraña sensación agridulce. Por qué? Pues porque la historia de ella terminó como tenían que terminar este tipo de sucesos y escándalos sociales hace casi un siglo atrás, pero al mismo tiempo reconforta el saber que ella casi al final de su vida, fue finalmente feliz a pesar del trágico desenlace. 

Muy fuerte no? Pues bastante tratándose de una novela. Y pues nada, sigo enganchado a esta teleserie en la que ésta es tan solo una de las varias que existen sobre los pobladores de Ilheus, una ciudadela pequeña pero así mismo prejuiciosa. Pueblo chico infierno grande. 

Y el gran dilema: La infidelidad de Doña Sinhazinha estaba justificada o no? Pues la historia queda inmersa en lo variable de la moral respecto del tiempo. 

Seguramente en su época no estaría justificada pues por sobre los sentimientos estaba siempre la normal social, el machismo y lo política y religiosamente correcto. Mientras tanto, hoy en día seguramente muchos dirían que nadie le puede deber fidelidad a un hombre nefasto, maltratador de mujeres, extremadamente machista y malvado como don Jesuino. Hoy la señora y el dentista serían aplaudidos y su amor sería un ejemplo de felicidad a pesar de las duras circunstancias. 

Y así de variable es la realidad respecto del tiempo y mi cabeza vuela y se retuerce pensando en ello

. ¿Cómo será la realidad social en algunas décadas?. 

Los que vivimos en esta época seremos juzgados como anticuados y obsoletos por los humanos del futuro? Añoro por ejemplo vivir en un mundo en el que la orientación sexual no sea más un gran problema social y en el que las actuales historias de resignación sean tomadas como antiguas y trágicas historias de un mundo en el que ese tema no sea más un tabú y una difícil existencia. 

Para despedir la historia de Doña Sinhazinha dejo su soundtrack como homenaje a un personaje bonito, inmerso en una controversial y agridulce historia de amor.

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