Desde hace algunas semanas, llevo viendo la teleserie o novela brasileña
'Gabriela', una serie de época. La verdad es que tengo una marcada fascinación
por las historias de época. La razón? No lo tengo claro.
Pienso que me gusta ver
cómo funcionaba la sociedad hace muchas décadas o siglos (antes de mi
existencia). Además de eso, estas historias repercuten en mi dilema existencial
de la corta vida de un ser humano y lo cambiante de las idiosincracias a través
de la historia. En ese contexto y en medio de las idas y venidas de la novela,
ocurre una trágica historia de amor.
El caso de Doña Sinhazinha. Ella, una mujer
devota, muy religiosa pero así mismo empática y muy amable con el pueblo donde
vive, Ilheus. Verdaderamente un encanto de señora, si bien llena de prejuicios y
temores por la realidad cultural en la que le tocó vivir, pero así mismo una
ciudadana respetuosa con todos y llena de candidez. El gran problema de Doña
Sinhazinha, interpretada por la famosa actriz brasileña, Maite Proença, es
básicamente que tiene una vida sentimental muy triste y dura.
Si bien vive
acomodadamente, su esposo, el coronel Jesuino es un tipo absolutamente errático,
machista, cezgado y malvado. Entre otras cosas, considera a la mujer como un ser
inferior y que solo sirve para mantener la casa en estado óptimo y para
satisfacerse sexualmente.
Resulta realmente chocante ver como este personaje
maltrata y minimiza de una manera cruenta a la pobre señora, arrinconando sus
sentimientos e invalidándolos perennemente, reduciéndola a ser un objeto. Pero
en medio de una vida triste y llena de resignación, un buen día la doña conoce a
un dentista, con quien crean en primer lugar un amor idílico y platónico, el
cual se va alimentando del trato del día a día hasta finalmente convertirse en
una relación que rompía todos los esquemas de la época.
Un romance transgresor
entre una señora y un joven dentista, si bien cuasi maravilloso, empañado por la
dura realidad que significaba para ella el cometer infidelidad. Ambos personajes
logran mantener su relación en secreto por un buen tiempo, en el cual la noble
señora conoce un amor respetuoso, recíproco, lleno de encanto y aceptación. Logra sentirse especial, amada y admirada, todo lo contrario a su relación
formal.
Pero como en las historias de este tipo, adelantadas para su época,
siempre ocurre una tragedia, el malévolo coronel Jesuino, su eposo, un día
descubre que su mujer le es infiel y no tiene mejor idea que salvar su honor,
asesinando a los amantes a quemarropa.
Shock total, todos los espectadores
debemos haber quedado impactados por el triste desenlace y al mismo tiempo
atados a una extraña sensación agridulce. Por qué? Pues porque la historia de
ella terminó como tenían que terminar este tipo de sucesos y escándalos sociales
hace casi un siglo atrás, pero al mismo tiempo reconforta el saber que ella casi
al final de su vida, fue finalmente feliz a pesar del trágico desenlace.
Muy
fuerte no? Pues bastante tratándose de una novela. Y pues nada, sigo enganchado
a esta teleserie en la que ésta es tan solo una de las varias que existen sobre
los pobladores de Ilheus, una ciudadela pequeña pero así mismo prejuiciosa.
Pueblo chico infierno grande.
Y el gran dilema: La infidelidad de Doña
Sinhazinha estaba justificada o no? Pues la historia queda inmersa en lo
variable de la moral respecto del tiempo.
Seguramente en su época no estaría
justificada pues por sobre los sentimientos estaba siempre la normal social, el
machismo y lo política y religiosamente correcto. Mientras tanto, hoy en día
seguramente muchos dirían que nadie le puede deber fidelidad a un hombre
nefasto, maltratador de mujeres, extremadamente machista y malvado como don
Jesuino. Hoy la señora y el dentista serían aplaudidos y su amor sería un
ejemplo de felicidad a pesar de las duras circunstancias.
Y así de variable es
la realidad respecto del tiempo y mi cabeza vuela y se retuerce pensando en
ello
. ¿Cómo será la realidad social en algunas décadas?.
Los que vivimos en esta
época seremos juzgados como anticuados y obsoletos por los humanos del futuro?
Añoro por ejemplo vivir en un mundo en el que la orientación sexual no sea más
un gran problema social y en el que las actuales historias de resignación sean
tomadas como antiguas y trágicas historias de un mundo en el que ese tema no sea
más un tabú y una difícil existencia.
Para despedir la historia de Doña
Sinhazinha dejo su soundtrack como homenaje a un personaje bonito, inmerso en
una controversial y agridulce historia de amor.
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