sábado, 21 de febrero de 2026

HOME SWEET HOME

Parece broma, pero uno sale rápido del trabajo y se va a casa, con prisa, para no llegar más tarde.

No por desesperación, sino por necesidad. Porque ahí está la calma que el día te quita, el silencio que acomoda el alma y el refugio donde el cansancio puede por fin descansar. 

Afuera uno cumple, resiste y aguanta; en casa uno suelta, respira y vuelve a ser.

Y quizás por eso el corazón apura el paso, porque sabe que llegar, es en realidad ... volver a vivir.



Ando algo resfriado y el tiempo en la ciudad es frío por las tardes, con lluvias y en los últimos días, hasta hay tormenta. Pero ayer a pesar de eso me compré un helado, me asaltaba la necesidad de sentir un poco de satisfacción, un poco de vida en mi paladar, en mi día miserable atormentado por el monstruoso dolor.

Llegué a casa, me quité las prendas del día y aún cuando el dolor seguía siendo el mismo, al menos recostado en mi habitación me sentí en un lugar seguro, en el que me puedo permitir posturas que durante el día no podría, llorar un poquito y animarme a mí mismo con la idea de que estos episodios ya los he vivido antes y aunque arruinan la vida, en algún momento se calman.

A esa calma que un día retornará, le dedico el placer de haber tomado un helado.

La espondilitis anquilosante es una enfermedad que reduce los momentos de disfrute en tu vida a periodos mínimos. Prometo disfrutar al máximo la próxima etapa de remisión que espero llegue pronto.

sábado, 7 de febrero de 2026

DOÑA SINHAZINHA

Desde hace algunas semanas, llevo viendo la teleserie o novela brasileña 'Gabriela', una serie de época. La verdad es que tengo una marcada fascinación por las historias de época. La razón? No lo tengo claro. 

Pienso que me gusta ver cómo funcionaba la sociedad hace muchas décadas o siglos (antes de mi existencia). Además de eso, estas historias repercuten en mi dilema existencial de la corta vida de un ser humano y lo cambiante de las idiosincracias a través de la historia. En ese contexto y en medio de las idas y venidas de la novela, ocurre una trágica historia de amor. 

El caso de Doña Sinhazinha. Ella, una mujer devota, muy religiosa pero así mismo empática y muy amable con el pueblo donde vive, Ilheus. Verdaderamente un encanto de señora, si bien llena de prejuicios y temores por la realidad cultural en la que le tocó vivir, pero así mismo una ciudadana respetuosa con todos y llena de candidez. El gran problema de Doña Sinhazinha, interpretada por la famosa actriz brasileña, Maite Proença, es básicamente que tiene una vida sentimental muy triste y dura.

Si bien vive acomodadamente, su esposo, el coronel Jesuino es un tipo absolutamente errático, machista, cezgado y malvado. Entre otras cosas, considera a la mujer como un ser inferior y que solo sirve para mantener la casa en estado óptimo y para satisfacerse sexualmente. 

Resulta realmente chocante ver como este personaje maltrata y minimiza de una manera cruenta a la pobre señora, arrinconando sus sentimientos e invalidándolos perennemente, reduciéndola a ser un objeto. Pero en medio de una vida triste y llena de resignación, un buen día la doña conoce a un dentista, con quien crean en primer lugar un amor idílico y platónico, el cual se va alimentando del trato del día a día hasta finalmente convertirse en una relación que rompía todos los esquemas de la época. 

Un romance transgresor entre una señora y un joven dentista, si bien cuasi maravilloso, empañado por la dura realidad que significaba para ella el cometer infidelidad. Ambos personajes logran mantener su relación en secreto por un buen tiempo, en el cual la noble señora conoce un amor respetuoso, recíproco, lleno de encanto y aceptación. Logra sentirse especial, amada y admirada, todo lo contrario a su relación formal. 

Pero como en las historias de este tipo, adelantadas para su época, siempre ocurre una tragedia, el malévolo coronel Jesuino, su eposo, un día descubre que su mujer le es infiel y no tiene mejor idea que salvar su honor, asesinando a los amantes a quemarropa. 

Shock total, todos los espectadores debemos haber quedado impactados por el triste desenlace y al mismo tiempo atados a una extraña sensación agridulce. Por qué? Pues porque la historia de ella terminó como tenían que terminar este tipo de sucesos y escándalos sociales hace casi un siglo atrás, pero al mismo tiempo reconforta el saber que ella casi al final de su vida, fue finalmente feliz a pesar del trágico desenlace. 

Muy fuerte no? Pues bastante tratándose de una novela. Y pues nada, sigo enganchado a esta teleserie en la que ésta es tan solo una de las varias que existen sobre los pobladores de Ilheus, una ciudadela pequeña pero así mismo prejuiciosa. Pueblo chico infierno grande. 

Y el gran dilema: La infidelidad de Doña Sinhazinha estaba justificada o no? Pues la historia queda inmersa en lo variable de la moral respecto del tiempo. 

Seguramente en su época no estaría justificada pues por sobre los sentimientos estaba siempre la normal social, el machismo y lo política y religiosamente correcto. Mientras tanto, hoy en día seguramente muchos dirían que nadie le puede deber fidelidad a un hombre nefasto, maltratador de mujeres, extremadamente machista y malvado como don Jesuino. Hoy la señora y el dentista serían aplaudidos y su amor sería un ejemplo de felicidad a pesar de las duras circunstancias. 

Y así de variable es la realidad respecto del tiempo y mi cabeza vuela y se retuerce pensando en ello

. ¿Cómo será la realidad social en algunas décadas?. 

Los que vivimos en esta época seremos juzgados como anticuados y obsoletos por los humanos del futuro? Añoro por ejemplo vivir en un mundo en el que la orientación sexual no sea más un gran problema social y en el que las actuales historias de resignación sean tomadas como antiguas y trágicas historias de un mundo en el que ese tema no sea más un tabú y una difícil existencia. 

Para despedir la historia de Doña Sinhazinha dejo su soundtrack como homenaje a un personaje bonito, inmerso en una controversial y agridulce historia de amor.

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lunes, 26 de enero de 2026

INTRO/EXTRO

 Hoy estoy con un molesto dolor de espalda baja y con el pavor de saber que es el primero de seis largos días para esa parte de mi cuerpo. Inicio así y espero terminar sin dolores adicionales lo cual sería casi milagroso.

En fin, llegué a la oficina en la que hay módulos de más de una decena de entidades públicas y resulta que se fue la luz por varios minutos. Como no había nada que hacer veo a mi alrededor y muchos se pusieron a conversar entre sí en voz alta y algunos otros se quedaron sentados sin nada que hacer en sus ventanillas. Introvertidos vs Extrovertidos.

Introvertido: El representante del INPE que está justo a mi costado y que a duras penas responde el saludo de buenos días. Tiene un libro que va leyendo cuando no hay gente y no interactúa con nadie. En los almuerzos se sienta en la esquina del fondo del comedor. Muy en su onda él.

Extrovertido: El representante del MININTER, el cual se pasea por toda la oficina saludando a todos en voz alta y que pone su parlante a full volumen todos los días antes que empiece a ingresar el público. Es muy amigo de los supervisores y tiene todo el perfil de amigo de todos. 

Solo un par de ejemplos de estos distintos rasgos de personalidad. 

Mientras echaba una vista panorámica a los distintos escenarios, me puse a pensar:

En general, en el día a día, en cualquier lugar,

¿Por qué todo el mundo obliga a los introvertidos a salir de su zona de confort y nadie obliga a los extrovertidos a callarse un ratito?

Saber callar es tan necesario para la armonía como saber hablar. La paz se encuentra cuando dejamos de ver la introversión como un problema y la empezamos a ver como un refugio. Respetar el espacio de quien elige el silencio es una forma de cuidado y respeto mutuo. 

He dicho.

martes, 6 de enero de 2026

TE ODIO

 

El 20 de diciembre de 2025 me cambiaron de oficina y al día siguiente ya sentía dolor. Aquel que inicia como dolor muscular cada vez más intenso y termina con afección generalizada e inflamación.

He tenido a la espondilitis dormida desde hace más de un año y la fibromialgia a raya, con breves episodios molestos pero que se solucionaban con tratamiento, masajes y medicación rápida. Creí tener todo bajo control, planeé viajes, cursos, mi alma se llenó nuevamente de esperanza. Supe que siempre la padecería pero que podía mantenerla a raya.

Pero esta vez se que no ocurrirá eso. Mi espalda me duele, arde, confunde, hostiga y me recuerda que tengo una enfermedad de la que no moriré pero que mata en vida. La odio, la detesto, odio y detesto mis cicunstancias. Odio que no me deje ser feliz, odio que irrumpa en mis planes y no me deje desenvolver.

No se que hacer, estoy emocionalmente conflictuado, soy demasiado fuerte para estar aquí sentado mientras el fuego del dolor me consume pese a medicamentos e inyecciones. Soy demasiado fuerte para no llorar aún cuando la fuerza de la afección consume hasta el último milímetro de mi cuerpo.

¿Qué hacer? No encuentro solución. Seguramente el sacro se me inflamará y seguirá un cuadro generalizado de dolor e inflamación que podrá durar mucho tiempo y que carcomerá mi voluntad para finalmente terminar abandonándolo todo. Una vez más renunciando a mi seguridad y sueños. Vuelve aquel indeseado fantasma.

¿Ese será mi destino cíclico? Ruego a Dios que no, ruego a Dios que todos los meses que estuve en remisión regresen, pero el dolor agota, afecta mentalmente, me loquea y atormenta. He tomado muchas pastillas y me hice poner muchas inyecciones. Me siento aletargado, torpe, no tengo lucidez pero aún así, sumamente adolorido.

Quiero salir corriendo y dormir por meses, no quiero vivir así y no tengo la menor idea de cómo solucionar lo que siento ahora. Creí tener en la palma de la mano la enfermedad pero la verdad es que no tengo ni idea de que hacer ahora.

Mi voluntad está al límite y mis ganas de rendirme aumentan cada segundo más. Auxilio.


domingo, 4 de enero de 2026

VENEZUELA

 Esta madrugada, el presidente de Estados Unidos ingresó a Venezuela y tomó prisionero a su dictador. Nadie habla más que de eso, es el tema de conversación en todos lados.  Millones celebran la caída de aquel personaje siniestro y algunos pocos levantan la ceja y ven con recelo el accionar estadounidense ante la evidente violación de soberanía de una nación.

En redes los usuarios se pelean defendiendo su postura y hay ataques ideológicos de uno y otro lado. No solo allí, sino entre parejas, familias, amigos, todos tienen algo que decir.

En cuanto a mí y como muchas personas, mi corazón está más del lado de la izquierda que de la derecha. En las últimas elecciones nacionales he votado por alguna variación de ella. Pero así mismo descubro que lo que me separa de la izquierda oficial es el corazón.

Y es que mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó- Trump no despierta en mí ninguna simpatía- sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos, por lo profesionales haciendo de mil oficios en ciudades extranjeras. Por lo que murieron intentando un futuro mejor.

La izquierda visceral piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la injerencia y al final (muy al final) los venezolanos.

Entiendo el razonamiento, conozco la historia de las intervenciones. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría por todo el mundo y que siempre tienen un ‘pero’ listo antes que un abrazo.

Preferiría (obviamente), que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano, pero se (y la historia lo enseña) que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional.

Hoy los venezolanos celebran, las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creímos muerta, bien por ellos, al final de la tormenta debe salir el sol, aunque sea un atisbo de sol.

Y yo, que sigo siendo afín a la centro izquierda, precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.

Ya vendrán meses y meses para analizar, criticar, contextualizar, defender, levantar cejas y para los venezolanos la tarea de defender a su país de las evidentes intenciones estadounidenses. Pero hoy solo queda poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente , no de los mapas.


miércoles, 31 de diciembre de 2025

2026

 Cuando un año inicia es clásico realizar una reflexión sobre el que se va.

Sin embargo, en esta oportunidad, a pocas horas del nuevo año, tengo pocas o nulas ganas de hacerlo, sin embargo escribiré algo ya que no participaré en ningún ritual y es que tengo una gripe muy fuerte y dolor muscular que ha cancelado mis planes para esta noche y me pone de un terrible mal humor. Solo quiero dormir ya que me frustro cuando las cosas no salen según lo planeado.  

Los planes frustrados eran básicamente pasarla con el pingüino, entregados a alguna película o simplemente viendo los fuegos artificiales a medianoche. Llegamos a la conclusión que pasarla así es lo mejor para ambos al menos hoy por hoy. Me gusta dormir con él y quería ver a su nueva engreída, una gatita hermosa llamada Carmilla.

La mayoría de gente celebra en familia o se va de viaje a la playa. La primera opción es poco probable ya que nuestras familias no hacen algo especial y el irse a la playa es sencillamente desgastante, estresante y totalmente incompatible con nuestro deseo de descanso, sosiego y unión.

Sobre el año 2025 puedo decir que fue un año relativamente tranquilo y casi amable respecto a mi estado de salud. He tenido episodios de dolor muscular los cuales he podido resolver rápidamente y con éxito. He tenido algunos bajones emocionales sobre todo cuando estoy desocupado o no he tomado algunas pastillas. 

Pasando al lado del trabajo, he tenido situaciones complicadas las cuales algunas veces escalaron más de lo deseado. He tenido momentos de cólera, vacío, inconformidad por personas y actitudes pero en resumen ha sido un año de aprendizaje, de transición y en el que mi estado de salud en resumen, ha marchado bajo control. Agradezco ello. Porque es absolutamente determinante para mí. Sin salud sencillamente no puedo llevar a cabo nada.

Y finalmente, agradezco también el cariño y amor de las personas que me apoyan y están conmigo. La vida sin lugar a dudas no es fácil, es una selva estresante, muchas veces malvada y peligrosa pero se hace mágicamente hermosa gracias a las personas especiales.

Gracias por lo bueno.



sábado, 16 de agosto de 2025

17 de Agosto

 Hace 12 años un 17 de Agosto de 2013 viví una de las noches más increíbles de mi vida. 

La noche era fría pero la emoción calentaba el corazón. 

Esa fue la primera de las cientos de veces que hemos caminado juntos desde entonces.  

Recuerdo que tenía frío, hablaba mucho más que yo, era decidido, muy joven, cada palabra suya sonaba tal cual la imaginaba cuando lo leía por chat. Me gustó su espíritu aventurero, su sensibilidad, su sencillez, su nobleza, su perfume, era muy observador y lejos de molestarme, me encantaba, me encanta.

Y si bien las cosas no fueron perfectas porque yo estuve muy nervioso, hablé muy poco...desearía haber mostrado más de mí pero...ahora que lo pienso mejor, todo ocurrió como debió ser. 

Esa noche fue como es nuestra relación: no somos perfectos pero sí muy felices y con el paso del tiempo, con el transcurrir de los años, no solo me sigo emocionando cuando lo veo, sino que sigue siendo esa persona que me hace sacar lo más puro y limpio de mí.

Todo lo transcurrido en estos 12 años ha valido  ma totalmente la pena. La vida es un abanico de colores y nos ha tocado pasar juntos momentos de luz y oscuridad. Hemos compartido momentos muy tristes así como circunstancias de absoluta felicidad. Y sea cual sea el tipo de vivencia, todo termina en un abrazo que forma alrededor nuestro un mundito perfecto, el cual solo comprendemos y conocemos él y yo.

Hoy, 12 años después de aquella noche en una plaza de la ciudad, celebro el habernos atrevido a convertir un chat en palabras pronunciadas. Celebro el haber encontrado a alguien que se atrevió a vivir una historia conmigo. Una historia perfectamente imperfecta y llena de amor.

Celebro a alguien que creyó, tal como yo, en que nuestra gran aventura juntos se podía hacer realidad. Y ese es nuestro secreto para lograr tanto tiempo juntos: soñamos, creímos, creemos.