martes, 28 de mayo de 2013

EDWARD

Otra día más no fui a la clínica y me di cuenta de lo importante que es mi brazo izquierdo, al que casi no tomo cuenta. Lo bueno de todo esto es que finalmente terminé de corregir las pruebas y actualizar los registros en la intranet. 

Tuve clases teóricas en la mañana. En la tarde fui por unos insumos al centro. Y hasta hace un momento estuve con la televisión prendida, haciendo algo de zapping. No sé cuando dejé de ver televisión como lo hace la mayoría de la gente. Antes la consumía bastante, me sabía la programación de memoria. Hoy sentí que me alejé durante mucho tiempo de ella. Los programas de los canales peruanos me parecen extranjeros, no reconozco rostros ni entiendo de lo que hablan. Felizmente, me encontré con una de las películas que me solían gustar de chico en un canal de películas retro (me estoy empezando a sentir viejo).

Es una de Tim Burton, el único director de cine que puede mezclar tan bien la ternura infantil y el estilo psicodélico.

'Edward Scissorhands' o 'Edward, el hombre manos de tijera' es el título.




La película se inicia con una conversación coloquial entre una anciana y su nieta, la cual contempla desde la ventana cómo cae la nieve y, curiosa, le pregunta a su abuela la razón por la que nieva.


Entonces la mujer comienza su relato... Su historia se inicia cuando, aproximadamente hacia los años 70's, una vendedora de maquillaje llamada Peg entra a una mansión con el fin de vender sus productos de belleza. Al adentrarse en el lugar se encuentra con Edward, un joven que fue creado a partir de un robot y no fue terminado tras la muerte de su creador, quedando con tijeras en vez de manos. 


Conmovida por su bondad e inocencia decide llevárselo a su casa. Nadie en su familia parece incómodo con la presencia de Edward e incluso los vecinos se interesan por el misterioso huésped de Peg. 


Sin embargo, al llegar Kim, la hija mayor de Peg, se desata una serie de problemas, pues ella sí se siente incómoda con Edward en casa por alguna razón y no sabe cuál es (la verdad es que desde el comienzo Edward le fascinó, pero ella no lograba aceptarlo). Y  Edward se enamora de ella. Sin embargo ella tiene novio, Jim, el cual de cierta forma evita que Kim descubra sus sentimientos hacia Edward (lo ridiculiza muchas veces).


Edward intena caerle bien a Kim. Le da detalles, pero una vez terminó haciéndole un corte en la mano. Decepcionado, decide no volver a intentarlo.


 Debido a su inocencia, muchos de los vecinos de Peg se aprovechan de Edward, haciendo que les corte el pelo o podando sus jardines, esculpiendo figuras fantásticas. Jim, celoso al darse cuenta lo que Edward siente por su novia, lo hace ver como si fuera un monstruo muy útil ante todos, incluso le enseña a robar, utilizando sus tijeras.  


Edward hace todo esto por un conflicto que tiene. Se mira al espejo y se cree malo. Estando solo durante tanto tiempo, siempre creyó que lo único que podía causar en los demás es susto.


 En su lúgubre mansión, siempre creyó que nadie podría sentir nada bueno por él ni viceversa. Y ahora, al tener a tanta gente cerca, pretende agradar a todos haciendo lo que sea. Lo lograba, aunque siempre se sentía torpe.

Una noche, mientras la familia pone los adornos navideños, Edward crea una escultura de hielo de un ángel. Las virutas del hielo van cayendo, y Kim danza debajo. Ella había quedado fascinada con el 'manos de tijera', por su naturaleza, por ser único, imperfecto, por su belleza. Se había enamorado de él. 


Jim el novio celoso, no soporta esto y decide deshacerse de Edward. Lo ataca. Edward se defiende y lo empuja. Jim muere. Llegan los vecinos. Kim, que lo vio todo, no sabe qué hacer y se inventa una historia, diciendo que tanto Jim como Edward murieron durante el enfrentamiento. Pero es mentira, Edward sigue vivo y está escondido.

Cuando todos se han ido, ella le confiesa su amor y lo besa.

 Al final, la anciana resulta ser Kim. Y su nieta, maravillada por la historia, le sugiere verlo. Pero la ahora anciana Kim dice que ella quisiera, pero sabe que tal vez Edward ya no la necesita, pues finalmente se encontró consigo mismo. 


La nieta le pregunta entonces las razones por las que cree que aún vive si no lo ve en tantísimo tiempo.


La anciana responde que cuando él llegó a su hogar fue la primera vez que nevó y que ahora eso mismo no podría estar ocurriendo si Edward estuviera muerto.


Solía darme miedo Edward cuando era chico, me parecía una película de terror.

Años después la entendí y me pareció más romántica que las mismas películas románticas.

Esta vez la entendí aún más, le saqué el jugo, la esencia.

Esta afección muscular al menos significó un buen reencuentro entre la TV y yo.

Apago el televisor.