Corría el año 2009.
Y yo finalmente me decidí por empezar a estudiar en la Universidad una carrera improbable, en la que nunca había pensado antes, pero como siempre ocurre cuando se me mete la idea de la 'aventura' en la cabeza, terminé por ingresar al mundo de los dientes, cementos y fórceps.
Ya conocía a Laura, ya era mi amiga, pero antes de pasar a ser 'algo más' no era ella quien rondaba mi cabeza, sino ... Susana, una de sus mejores amigas.
Y sí, me gustaba demasiado, me sentía muy atraído por ella. Empecé a creer que tal vez era posible que entre nosotros pudiera pasar algo. Poco después me di cuenta de que no le era indiferente y en una de las tantas noches de discoteca (por esos tiempos..ahora estoy blue jaja) comprobé o mejor dicho pensé comprobar que todo lo anterior era verdad, la pura verdad.
Salimos juntos muchas veces. Nos conocimos mejor y cada vez la atracción era mayor y así, poco a poco, fue creciendo.
Susana tiene una increíble capacidad de encantarte, de hacerte sentir bien, en las nubes y es (para mí al menos) prácticamente imposible no sentirme hechizado por su 'charm'.
Es guapa, demasiado guapa y es verdad que eso tuvo que ver en parte, pero ... no es lo que me atrajo tanto de ella, sino más bien ese magnetismo que puedes llegar a sentir. Me explico, ella es de las personas que si se lo proponen te pueden hacer sentir un rey, te hacen sentir que eres el centro de su atención y que nada más importa que tú, que eres su mundo, su todo... su hombre. Lo siento, pero eso a mí como a muchas otras personas, estoy seguro, me encandila totalmente.
Igual y muchas veces me encontraba incompatible con Susana. Ella tan 'popular' y carismática y yo tan normal y gris, pero sentí que ella nunca dudó y bueno, después de todo ser diferente con la persona con la que sales tiene muchas ventajas. Y más aún yo, quien siempre necesito de un empujón y listo, al ataque.
Cuando todo marchaba viento en popa y seguramente yo caía a sus 'pies', un día salí en la noche por la San Francisco y la vi con un pata, que no era yo por cierto.
Di media vuelta, fui a mi casa, di de puñetazos, me enojé los días que fueron necesarios y luego decidí mandar todo al diablo.
Disfruté viéndola mentir, viéndola inventar historias, sin tener idea de que yo sabía lo que sabía. Decidí sacarla de mi vida. Nunca le dije nada de lo que vi, no es necesario. Las lecciones se aprenden, no se divulgan.
Luego empecé a salir con Laura y luego nos volvimos 'pareja oficial'.
Y Laura y Susana empezaron a llevarse mal, si es que se puede utilizar la palabra 'llevarse'. Dejaron de ser amigas y podría decirse que por momentos hubieron amagos de 'enemistad' que Laura logró controlar.
La perdimos de vista. Meses y años más tarde, empezamos a hablar regularmente por el chat del facebook. Nada serio, solo saludos y una que otra broma.
Hasta que ... el fin de semana me la encontré. Supe que estaba enterada de mi ruptura con su ex amiga. Salimos a tomar algo (ella insistió y yo no tenía nada mejor que hacer). Y hoy en su casa hablamos bastante. Sigue produciendo en mí el mismo efecto. Dice estar sola (creo que esta vez es verdad), tenemos la misma buena química de siempre y ahora me mensajea, me timbra, en otras palabras hemos retomado la amistad. En otras palabras, la pasamos bien. Es probable que sigamos saliendo. Conozco esos ojitos perfectamente y sé lo que quieren, lo que buscan ...
Pero yo observo, sonrío y callo. Me atrae como antes es verdad, pero...
... lo siento Susana, ya sé quién eres y ... sobre todo, se me hace que llegas en un muy muy mal momento jajaja.
