Los padres siempre idealizan la vida de sus hijos. La piensan de alguna manera, hasta la planean, la esculpen y corrigen mientras pueden.
Te impulsan a caminar, te recogen cuando caes, celebran cuando logras levantarte. Quieren lo mejor para ti.
Tus padres son tus padres, unos seres perfectamente imperfectos.
Ellos desean una buena vida para ti, mas tú eres el arquitecto de tu vida, de tu propio destino.
Lágrimas negras, una caída más.
Preguntó ella, respondí yo.
Bajó la mirada, elevé la mía.
Salió.
