Hoy fue uno de los días más dolorosos para mí.
Podría explicar muchas cosas pero solo puede escribir que me sentí muy cerca del vacío total.
Siento toda esta etapa bastante chocante, porque a parte de asimilar poco a poco todo, me enfrento constantemente a situaciones que a veces no sé manejar y que en el intento de no darles demasiada importancia, terminan convirtiéndose en una bola de nieve que que va creciendo minuto a minuto sin yo haber hecho algo para que así suceda, pero tampoco para impedirlo.
La lección aprendida es no dejar que algo avance lo suficiente como para convertirse en un problema o amenaza y si hay algo incómodo en el camino, pues es mejor cortarlo de raíz apenas aparezca así no represente ningún tipo de problema en un inicio, porque ciertamente ... puede llegar a ser uno inmenso con el tiempo.
Yo ya estas alturas he dicho todo lo que debía decir, he puesto en bandeja todo lo que siento y la verdad es que no me interesa tener ningún sentido de protección sentimental porque sería insulso en este momento. De todos modos me siento algo cansado afectivamente y no me refiero al hecho de que intente renunciar o algo así, sino todo lo contrario. Mi ser ya no tiene ganas de ver las cosas cual boomerang sino simplemente de dejarme llevar en lo sucesivo y ya grité más de lo necesario esta noche.
Siento cierto alivio o demasiado más bien. Mi bandera blanca flamea en lo más alto y la verdad es que ya no me interesa tener ninguna otra.
Necesité de un abrazo suyo y aquí estuvo.
Me abrazó muy fuerte así como me hirió demoledoramente horas atrás.
Él me puede llevar a la felicidad pero también me puede matar... dijo algo dentro de mí.
No me importa en realidad, solo se que lo quiero junto a mí sin pensar en nada más, porque lo amo.