viernes, 27 de diciembre de 2013

BALANCE.- SPIRITUALITY

CHALLENGE: BALANCE
Spirituality

No hay receta mágica. Es precisamente la adrenalina del vivir la que nos inspira a intentar tener un balance en nuestra existencia.

- La vida no es equilibrada. Es una constante lucha por tratar de equilibrar nuestras distintas responsabilidades y facetas.
- El equilibrio está basado en percepciones. Cada quien debe encontrar su propia balance de acuerdo a sus propias responsabilidades y circunstancias de todo tipo.
- No debemos comparar nuestras vidas con las de otros.
- Hay que quitarnos de la cabeza las expectativas autoimpuestas.
- Ser sinceros con nosotros mismos a cada instante.
- Considerarnos como prioridad.
- Pedir ayuda no es signo de debilidad.
- Aunque ya no tengamos cinco años, son necesarios límites y estructura, sin caer en la monotonía y dando siempre espacio a romper esquemas.

Espiritualidad. Tal vez el área más 'dejada de lado' por el común de las personas que cultivan con esmero la inteligencia, el plano social y laboral que si bien es cierto contribuyen al desarrollo personal, ver la vida desde ese enfoque impide el desarrollo integral del yo profundo.

Cultivar la espiritualidad es desarrollar la capacidad de tener una actitud de asombro ante la vida, que nos lleva a pensar y plantearnos preguntas que iluminan el discurrir de nuestra existencia diaria. Responderlas es posible solo si recuperamos el hábito del silencio interior. Solo entonces podemos pensar por cuenta propia, diferenciar el bien del mal y descubrir una meta que unifique y guíe nuestras decisiones de cada día.

Los creyentes sabemos que la espiritualidad se desarrolla cuando dedicamos tiempo a la oración, a leer la palabra de Dios, a examinar nuestra vida, a dejarnos enseñar por la lectura sosegada de algún libro, a revisar nuestras actitudes profundas y el por qué de las mismas.

El ritmo de vida actual nos dispersa, nos llena de tensiones, nos quita la paz y nos impide ser nosotros. Y si no desarrollamos nuestro yo más hondo, nuestra espiritualidad, terminamos por vivir en la superficie y por dejarnos manipular por nuestro entorno. Ser unas personas íntegras, leales a nosotros mismos y a quienes nos aman corresponde a los hijos de Dios.

Pedir a Dios una gota de sabiduría es un acto sabio en sí mismo.