La noche del sábado fue inusitadamente complicada para mí.
Me siento triste y con mucho sentimiento de cólera para mí mismo. Estoy muy decepcionado de mí y lo único que quiero hacer ahora es ordenar mis ideas, desfogarme un poco e intentar estar tranquilo.
No sé como empezar, simplemente dejaré escapar mis recuerdos de las últimas horas.
Todo empezó con Vladimir esperándome a la salida de la Universidad. Me acompañó hasta mi casa como lo suele hacer estas últimas semanas de vacaciones y su compañía revitaliza mis días. Aún cuando siempre lo siento conmigo, tenerlo físicamente a mi lado me hace sentir demasiado bien. Bueno, casi llegando me dijo que Susana le había dicho para salir a tomar algo. En cuestión de segundos pensé que obviamente siendo sus vacaciones debería estarse aburriendo mucho. Todos necesitamos socializar. Me preguntó si quería acompañarlo. Le dije que sí. Igual me haría bien despejarme un rato luego de días de mucho trabajo.
Todo estuvo bien, llegaron más personas... pero en cuestión de minutos una avalancha de situaciones hicieron que algo en mí hiciera cortocircuito y no pudiera recuperarme...
1- El amigo de Vladimir dijo que en su grupo había alguien que me conocía de la Universidad, así que debía ser cuidadoso. Aquello me hizo sentir tenso, pero traté de actuar con normalidad.
2- Cuando me acerqué a saludarlos, esa persona me saludó pero noté un atisbo de burla escondida cuando me vio. 'Así que tú aquí, como es la vida ...' o algo pude sentir en sus ojos. Me descuadró un poco.
3- Llegamos a un parque, todo normal. Susana estaba sentada al lado mío y me aconsejó que tratara de interactuar lo menos posible con él para no cometer errores. Lo hice. Aunque eso me ponía en una situación complicada y reticente.
4- Él envió a una de sus amigas para que se acercara a mí y me preguntara si soy gay o bisexual. Me enojé demasiado. Me pareció una forma morbosa de abordar a alguien. Le dije que eso a ella no tenía que importarle demasiado. Se sorprendió con mi respuesta y se alejó. Maldecí haber hecho eso. Si le hubiera respondido con naturalidad no se hubiera ocupado más en mí, pero como no lo hice, me volví en el centro de su conversación posterior.
5- Tenía ganas de regresar a mi casa. (En realidad me sentía demasiado incómodo) Pero sabiendo que Vladimir necesitaba más tiempo con su amigo, no tuve problemas en quedarme. No fue un sacrificio en realidad, solo una decisión rápida. Luego todos quedaron en ir a una discoteca cercana. Noté a Vladimir confuso. Le pregunté si quería ir, él me hizo la repregunta, lo cual quería decir que él sí. Me sorprendió su disposición pues en el mall dijo que estaba muy cansado y con sueño. Entendí entonces que quería pasar un rato con su amigo y Susana, me pareció lógico y muy normal, todos lo necesitamos, más aún él que es tan extrovertido. Entonces acepté. Me di cuenta que en el camino su amigo lo miró y él le volteó los ojos por mí como diciendo ... 'ya me aburre' (cortocircuito instantáneo).
6- Llegamos al lugar. Nos sentamos y desde el momento #1 sentí que habían tres personas hablando de mí. Logré escuchar palabras como 'Andréi', 'Universidad', 'Estudia' y miradas de reojo hacia mí y risas entre líneas. Estoy totalmente desacostumbrado a que alguien haga eso o hable de mí con burla o mofa. Eso produjo un bloqueo inmediato y un rechazo total hacia ellos, que no pude disimular.
7- Vladimir me preguntaba cada cinco minutos si estaba bien. Eso me hacía notar que me estaba viendo mal y peor y peor a cada momento. Su amigo notaba su incomodidad y él le contaba lo que me ocurría, lo cual me incomodaba aún más. Su amigo se confundía también y eso me hacía ir sintiendo como una plaga expansiva, incomodando a todos.
8- Susana me habló al oído diciendo: 'Esos webones están hablando de ti feo, ten cuidado'. Osea no eran mis ideas.
9- Vladimir me dijo que debería hablar con el tipo y ponerle las cosas en claro. No me sentía siquiera capaz de hacer algo así. Solo quería cruzar mis brazos frente al rostro y evitar oír todo aquello. También se molestó porque no estaba tomando licor. Es que en realidad no tenía ganas de tomar trago. No sabía que hacer o qué quería hacer. Todos me preguntaban qué me pasaba. Y era como un bloqueo mucho más fuerte. Me sentía totalmente fuera de lugar. Un punto amarillo que incomodaba a absolutamente todos.
10- Tuve muchos momentos de impulsos de despedirme e irme. Pero sabía que Vladimir se iría conmigo y precisamente no quería que él hiciera eso. Es que en ese caso me sentiría aún peor. Al menos tenía que divertirse con los demás.
11- Nublé otra vez mi mente intentando darle vuelta a todo. Pero era imposible. Todos estaban incómodos. Seguían hablando de mí. Y Susana se acercó y me dijo: 'No se que te pasa, tú no eres así. Tú y yo sabemos que has estado en situaciones más difíciles y has hecho a este tipo de gente leña, ignorándolos de una manera inteligente. De ti he aprendido siempre lo de la actitud, me decepcionas en serio. Siempre te sentí inquebrantable frente a personas que te querían pasar por encima. Qué está pasando contigo... estoy molesta' Aquello fue un terremoto porque me hizo dar cuenta de que efectivamente, en ese momento estaba totalmente y absolutamente desprotegido. No tenía la más mínima capacidad de recuperarme, de darle vuelta a todo. De sentir esa fortaleza que tantos años he tenido para actuar frente a los demás, no atropellándolos ni incomodándolos, es más, intentando ser una buena compañía, pero eliminando cualquier atisbo de ventana para que pueda afectarme en algo sus comportamientos. No tenía sentido de protección. Había arruinado todo. Tenía que salir de ahí.
12- Vladimir me llamó para hablar a un lugar apartado. Estaba muy molesto. Me empezó a increpar algunas cosas que no entendí. Él tomaba el problema desde otro punto de vista, más superficial y no entendía que lo que me ocurría era más grave. Intenté explicárselo pero me dijo que no me creía. Dijo que debía ser más fuerte. Me quise ir. Ya eran muchas personas quienes me hacían sentir débil a parte de mí mismo. Es la primera vez en muchísimos años que volvía a sentir aquello. Esa debilidad absoluta de carácter. Esa incapacidad para enfrentar las cosas. Esa total vulnerabilidad. Y varias personas ahí que me lo decían una y otra vez. Me sentí además de eso muy egoísta. Él estaba ahí preocupado por mí. Y yo no sabía explicar bien lo que sentía. Le había malogrado la noche, como varias veces ya. Intentó comprenderme, pero no me entendía. Es distinto a mí en su personalidad y es por lo tanto difícil que lo haga.
13- El sujeto venía una y otra vez a decirnos que volviéramos a la mesa.
14- Susana se enojó tanto que decidió irse. Me dieron ganas de levantarme, decirle a todos que volvieran a la mesa e irme, pero era un triste fantasma totalmente incapaz de ejecutarlo.
15- La amiga del sujeto se acercó a mí y en medio de su absoluta ebriedad dijo algo así como que no me preocupara por lo que soy. Que no es algo normal pero Dios perdona los pecados... o algo así.
16- Decidieron ir a otro lado. Todos estaban ebrios. Y me sentí totalmente fuera de sitio. Vladimir quería pasarla bien, seguramente quería bailar, divertirse un rato. Pero yo sentía que emocionalmente, hasta sostenerme en pie me era complicado. Solo quería llegar a mi casa, correr hasta mi cuarto y tirarme a dormir tanto como pudiera y no pensar en nada. Yo solo lo seguí. Me dijo que bailara. Le respondí que no. Se sintió mal. Y su amigo mal por él. Me sentí aún peor. Él no merecía eso. Lo amo tanto que hasta habría podido bailar para que esté mejor, pero me sentía totalmente derrotado. Una regresión absoluta hasta mis años más indefensos.
17- Decidimos irnos. Me acompañó hasta mi casa. Conversamos otra vez. Se mostró comprensivo esta vez, pero muy triste. Le pedí disculpas muchas veces. Él es demasiado bueno y atento conmigo. Se esfuerza por hacerme sentir bien. Es una excelente persona. Lo amo cada día más. Pero no sé como decirle que me siento débil. Que no se donde está la fuerza que cultivé y apliqué durante tantos años. Que está enamorado de u ser pusilánime cuando tiene dificultades. Me siento disminuído. Absorbido por mí mismo. No me reconozco. Yo no soy así. Trabajé mucho para no ser así, osea que soy cualquier cosa menos alguien mínimamente capaz de intentar lucharla.
18- Llegué a mi casa. Le prometí que seríamos felices y que nunca más ocurriría algo así. Y de verdad, no pasará. No puedo manejar esto de la noche a la mañana, estoy sin brújula. Totalmente despistado. Pero puedo manejar el que él no vuelva a pasar por lo de ayer. No lo merece. Mientras pueda manejar una situación lo haré. Cuando me sienta debilitado me iré con disimulo. Y cuando me sienta totalmente perdido, las evitaré.
19- Me envió un mensaje en la madrugada diciendo que le gustaría que todo fuera más sencillo y que tenemos problemas enfrentándonos juntos, como pareja a los demás. Dio en el clavo. Yo, como ser solo, me siento fuerte, soy capaz de defenderme con inteligencia, lo hago siempre. Pero no sé por qué nuestra armonía como pareja, ni mi fortaleza no funcionan cuando estamos con terceros. Hay algo que lo bloquea. Cuando recién salíamos, noté algo extraño en él y era que no sabía como comportarse con sus amigos y conmigo cuando todos estábamos en un mismo lugar. Era una lucha entre ser amigable con ellos y tener cuidado de mantener su trato hacia mí. Casi siempre terminaba excluyéndome, lo cual me molestaba y todo se hacía un problema, pero últimamente lo sabe manejar bastante bien. Lo hace todo con mucha naturalidad. Se ha adaptado muy rápido a su nueva circunstancia, pero conmigo no pasa lo mismo.
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Llegué a mi casa. Entré a mi cuarto. Me tiré a la cama. Se me vinieron a la cabeza muchos momentos cual flashback...
- ...'She will be loved'... el órgano la voz y mi memoria aprendiendo la letra de esa canción. La canción me transporta a días de mucha tranquilidad. Era mi mundo y yo o algo así. Una adicción a mí mismo y a observar por la ventana todo lo que ocurría. Días de lluvia, de una que otra experiencia distinta pero luego de eso inmediatamente refugiarme en mis tardes de libros y música.
- Con mi viaje a Lima hace varios años creo que mucho de eso cambió. Hice nuevas amistades, vi la vida distinta, fui receptivo a más situaciones. Noté mi apertura hacia personas diferentes. Fue extraño sentir mi compatibilidad con gente que era diferente en sus personalidades a mí. Amplié mi mente, la ensanché. Logré adaptarme bien a nuevas situaciones. Me divertí mucho y regresé enriquecido en ese sentido.
- Otra vez en la ciudad, me sentí un poco confuso respecto a decisiones que tomar. Conocí a personas que me ayudaron a encauzar mi rumbo. Llegó el Cultural y la Universidad sumado a mi grupo ya constituído de amigos. Le encontré un gusto especial a compartir con cada grupo. Todos tan distintos. Todos tan opuestos. Tantas noches divertidas. Tengo en mi cabeza decenas de canciones que me recuerdan esos tiempos.
- Y luego el 2013 y mi actual circunstancia. Ha sido muy difícil aceptarme y estar en búsqueda de algún lugar donde anclar, de encontrar dentro de mi forma de ser en sus distintas gamas, alguna en la que pueda conciliar todo lo que he traído hasta aquí y todo lo nuevo que ahora se presenta. Tengo una gran desfase. Hay algo que no me permite sentir comodidad conmigo mismo. Es una lucha entre enfrentarme o abolir ciertos momentos. El riesgo de llegar a ser cobarde con la disculpa de sentirme débil.
- Ayer veía la mesa con los tragos y la gente ebria y me sentía despistado. Nunca antes me había pasado. Suelo disfrutar del calor de las personas. De lograr despejarme cuando dispongo de tiempo para ello. El conocer gente distinta ... siempre ha sido algo que me llamó mucho la atención. El sostener conversaciones, el observar reacciones, el disfrutar de lo que hago, el saber que hacer frente a todo lo que se me ponga delante. El no dejar que algo me baje. Han sido cosas que he hecho durante años. Y ahora sencillamente no puedo. Es como si de pronto hubiera perdido la habilidad. Es como un día intentar levantarte y no saber caminar. Haberlo olvidado. Y mi confusión más grande es que me parece totalmente injusto que sea Vladimir el que tenga que tolerar mi reaprendizaje. He pasado a ser de la persona seria, pero con tema, divertida, amable y abierta a todos los de la reunión al ser amargado, triste, confundido y que fastidia a todos los presentes que soy ahora. Un espectro de lo que fui. Un triste ente que solo se confunde cada vez más.
- Creo que llego a la conclusión de que no logro realizar con naturalidad lo que antes lograba con facilidad, porque no me siento cómodo, y no me siento cómodo porque no me siento en armonía conmigo y con los demás y no tengo armonía porque no me reconozco y no me reconozco porque así sea el mismo, vivo circunstancias distintas y no me acostumbro a ellas porque son totalmente opuestas a las que experimenté, y no tengo apertura por vivir nuevas pues no me siento preparado y no creo estar preparado porque me veo débil, opacado, desanimado. Y viéndome así me sorprendo y asusto porque ese no soy yo. Estoy teniendo reacciones repetitivas que nunca antes tuve. El hecho de tener gente criticándome con morbosidad es la antítesis de gente considerándome bien que es a lo que siempre he estado acostumbrado. Podían amarme o detestarme, pero no sobrepasaban la línea, pues siempre he tenido un escudo invisible pero al mismo tiempo notorio para ellos. Y ahora mi condición de gay me hace sentir, no me vuelve, pero me hace sentir vulnerable, débil. Tengo que trabajar mucho en eso. Tengo que ser capaz de defender lo que soy con naturalidad, casi sin esfuerzo, de tirarme a la espalda las criticas así como solía hacerlo sin que me afecte.
- ¿Por qué me cuesta tanto lograrlo? ¿Por qué no fluye pese a que lo intento? La respuesta es que no solo es el hecho de ser gay. Sino además, que cuando me veo de alguna manera, así sea mínimamente atacado o juzgado por mi condición, siento un cargamontón instantáneo en mi contra. Y ese es mi punto débil. Esa es mi zona de total vulnerabilidad. Esa es la fontanela de mi estructura psicológica actual. Por lo tanto, cada vez que recibo un ataque o siento inseguridad producto a la actitud de terceras personas o del mismo Vladimir... inmediatamente en mí se produce un cortocircuito que bloquea mi ser.
Es un terremoto interior que me reduce. Todo su ser o todo lo que esté relacionado a él es capaz de construirme o destruirme en cuestión de segundos. Y es por ello que cualquier atisbo de cambio en su persona me descoloca. Ocurre tanto cuando estamos solos y cuando estamos con otras personas, siendo lo segundo más riesgoso pues es muy observador y sensible, así que ello me pone tenso. Está muy atento a cada movimiento y yo viendo eso me asusto y prefiero no hacer absolutamente nada porque sé que sus reacciones son abismales. Apenas yo noto en él, mirándolo de reojo alguna clase de cambio, me empiezo a preocupar pensando si se siente bien o no. Pero precisamente eso lo confunde más y en mí como reacción en cadena, el efecto es mucho peor.
Cambiando de escenario, cuando se concentra en la reunión y decide dejar descansar su mente de mi persona, su alejamiento me resulta devastador. Y yo sencillamente no puedo hacer algo sin pensar en él, me resulta imposible.
Es un terremoto interior que me reduce. Todo su ser o todo lo que esté relacionado a él es capaz de construirme o destruirme en cuestión de segundos. Y es por ello que cualquier atisbo de cambio en su persona me descoloca. Ocurre tanto cuando estamos solos y cuando estamos con otras personas, siendo lo segundo más riesgoso pues es muy observador y sensible, así que ello me pone tenso. Está muy atento a cada movimiento y yo viendo eso me asusto y prefiero no hacer absolutamente nada porque sé que sus reacciones son abismales. Apenas yo noto en él, mirándolo de reojo alguna clase de cambio, me empiezo a preocupar pensando si se siente bien o no. Pero precisamente eso lo confunde más y en mí como reacción en cadena, el efecto es mucho peor.
Cambiando de escenario, cuando se concentra en la reunión y decide dejar descansar su mente de mi persona, su alejamiento me resulta devastador. Y yo sencillamente no puedo hacer algo sin pensar en él, me resulta imposible.
- ME SIENTO DIFERENTE, porque durante mi vida aprendí a caminar y conseguí correr a gran velocidad, pero ahora no solo me siento incapaz de hacerlo, sino que me veo inválido y mi pesar es tan grande que se vuelve intolerable cuando siento que no puedo condenar a la persona que amo a empujar mi silla de ruedas por un tiempo que aún no puedo precisar.
Acabo de releer todo lo que escribí antes de la línea separatoria y la verdad es que me parece desolador. Me siento harto de mí mismo. Debería simplemente decir que ayer me afectó más de lo que creí el hecho de que algunas personas se burlaran de mi condición de gay o que hacen de ello mofa, como si fuera un defecto.
Y que aquello sumado al hecho de que todos me preguntaran si estaba 'bien' y de que una idiota me dijera que no me preocupara porque Dios 'perdona mis pecados', me hiciera sentir terriblemente incómodo al punto de poner mi peor cara de palo, la cual hizo sentir terriblemente fastidiados a todos los presentes y que al notarlo quise salir huyendo de allí, pero me asustaba el que Vladimir se enojara por ello así que me quedé, lo cual fue peor.
Y que en resumen, debo dejarme de webadas, ser cada día más fuerte, ni siquiera pensar en qué haré la próxima vez, sino simplemente ser como solía ser siempre con todos y si algo me afecta, pues respirar profundo, mandar el comentario y la persona a la mierda y sonreír y seguir con lo mío, como siempre lo he hecho.
Y si consigo aquello, estaré bien, por lo tanto Vladimir estará bien y no tendré que preocuparme, sino simplemente disfrutar el momento. Porque si esto sigue ocurriendo, él un día se aburrirá de mí. Y lo peor de todo es que estoy siendo antipático con absolutamente todos.
